sábado, 11 de agosto de 2012

LOS PREJUICIOS HASTA POR UN PAQUETE DE “GALLETAS”, SON UN MAL QUE DEBEMOS EVITAR.


     Hace unos días abrí mi correo electrónico y me encontré con escrito algo curioso que me llamó la atención y que ahora comparto con todos ustedes. Paso a relatarle lo siguiente para la reflexión y enseñanza particular o colectiva. Veamos:

     “Cuando en aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera.
     
      Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comérsela, una a una, despreocupadamente.

       La mujer se molestó, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así qué, con gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos. Como respuesta, el joven tomó otra galleta la puso en su boca y sonrió. La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada al muchacho. El dialogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta.
    
 La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, la señora se dio cuenta de que el paquete solo quedaba la última galleta. ‘No podrá ser tan descarado’, pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas. Con calma el joven alargó la mano, tomó la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad.
   
  Así con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco.
     -¡Gracias!- Dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.
     -De nada. – Contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.
  
   Entonces el tren anunció su partida…
     La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón.
     Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el andén y pensó: ‘¿Qué insolente, que mal educado, que ser de nuestro mundo?’.
   
  Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado.
    
 Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas INTACTO.
   
  Cuantas veces nuestros prejuicios, nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones.
    
Cuantas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros, hace que juzguemos, injustamente a personas y situaciones, y sin tener aún el por qué, las encasillamos en ideas preconcebidas, muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta.
    
 Así, por no utilizar nuestra capacidad de autocritica y de observación, perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones, haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupación.
   
  Nos inquietamos por acontecimientos que no son reales, que quizás nunca lleguemos a contemplar, y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurrirán”.
    
 Mateo 6:34: “Así que, no os congojes por el día de mañana”. (Basado en: Boletín Renuevo de Plenitud. <boletin>Julio 2012).</boletin>
     
      “Un prejuicio (del latín praejudicium, juzgado de antemano) es el proceso de formación de un concepto o juicio sobre alguna cosa de forma anticipada, es decir, antes de tiempo; implica la elaboración de un juicio u opinión acerca de una persona o situación antes de determinar la preponderancia de la evidencia, o la elaboración de un juicio sin antes tener ninguna experiencia directa o real. Consiste en criticar en forma positiva o negativa una situación o una persona sin tener suficientes elementos previos. Es una actitud que puede observarse en todos los ámbitos y actividades de la sociedad, en cualquier grupo social y en cualquier grupo de edad, e implica una forma de pensar íntimamente relacionada con comportamientos o actitudes dediscriminación. (Wikipedia, la enciclopedia libre).
    
      Los prejuicios de antemano en la Biblia, proviene de la supuesta “superioridad” de cultura, a lo cual confundieron al pueblo desprovisto y condenado, por no pertenecer o parecerse a los “privilegiados”, que no se habían contaminado con otros pueblos o razas “inmundas”, que no eran de un linaje “único”. Para los que creemos en el evangelio que no discrimina ni despluma a la gente, no hay unos sí, y otros no; todos somos iguales ante los ojos de Dios.

“…En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas…” Hechos 10:34

En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

FUNDACIÓN MISIONERA OBREGÓN
Correo: jairoobregon@yahoo.com 
www.facebook.com/fundaobregonobregon/lasreflexionessemanariasde jairoobregon/muro/notas/ultimasnoticias
2012-07-15  11pm. San Francisco, Venezuela.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario