viernes, 31 de enero de 2014

EL SEGUNDO ENTIERRO WAYUU…




     En la cultura indígena Wayuu como nación (etnia) ancestral existe algunas costumbres dignas de investigación para su conocimiento y propagación en todos los órdenes. Dado el acercamiento que tenemos con nuestros hermanos y hermanas Wayuus, los que comúnmente se les conoce como guajiros, es significativo para nosotros la elaboración de un estudio vívido; con fotos y videos de la gran riqueza cultural, cosmología y espiritualidad de la Jepirrá, o el paso a la vida eterna a la usanza y tradición judeocristiana.

   Extendemos nuestros agradecimientos a Dios primeramente, al Obispo Gamaliel Lugo de la Unión Evangélica Pentecostal de Venezuela (UEPV), a la Directora Elida Quevedo del Centro Venezolano de Estudios Teológicos (CEVET), al Pastor y Guía Espiritual Wayuu Ramiro Gutiérrez del clan Epiayuu y a todos y todas quienes hicieron posible todo lo concerniente al traslado, atención y acompañamiento que realizamos en conjunto de la Pastoral Negra, India y contra toda discriminación de las mismas entidades.

     Manifestamos nuestro reconocimiento fraterno a la gran familia Epiayuu por darnos su hospitalidad y generosidad al estar nosotros compartiendo sus comidas (carnes), bebidas (como la chicha) y el dormir en dos cementerios entre muchos chichorros en las enramadas. Toda la fiesta y repartición de animales y la socialización entre las clases de los clanes. Desde 18 de Enero de 2014.

     De igual forma, a la Fundación Misionera Obregón, a sus representantes el Profesor Jairo Obregón, la Profesora Janeth Barreto quienes fuimos designados como pareja misionera para un trabajo de Investigación Cultural de la Cosmovisión y Espiritualidad Wayuu en el Alta Guajira al norte de Colombia, territorio indígena entre los dos países, de la frontera compartida con Venezuela.

     El Segundo Entierro Wayuu, es un acto propio y ancestral que data desde tiempos inmemorables. Según la cosmología Wayuu cuando un/a de ellos/as muere se realiza el primer entierro, donde el cuerpo reposa hasta un tiempo prudencial de varios años (4 a mas años). En otra entrega hablaremos de esta primera actividad del primer velatorio wayuu.

      En este tiempo se empieza más o menos la organización y preparación del siguiente acto que ellos denominan el segundo entierro o velatorio, donde las familias de cada clan, se dirigen a sacar y limpiar los huesos para depositarlos en unos osarios que posteriormente son trasladados a su lugar de origen en la Alta Guajira. Esta actividad es de suma importancia entre los clanes, dada la trascendencia que tiene en su cultura y espiritualidad.

     La Jepirra es el acto último del reposo eterno de los huesos a lo que podemos denominar el paso a la vida eterna del wayuu para lo cual se han preparado rigurosamente, puesto que constituye un paso de estadía por siempre en la tierra sagrada. Para algunos investigadores el wayuu tiene una relación muy estrecha con la tierra, de ahí la importancia de toda la ceremonia.

     El método sugerido de la investigación fue observación—participación más entrevistas para lograr captar un poco los ritos, mitos y significados de la fiesta de la última despedida.

     En el Clan Epiayuu uno de los más grandes clanes de la etnia Wayuu, nos encontramos que para esta entrega de huesos se recopilaron 65 osarios de restos para ser colocados en unos mausoleos o panteones (modernos) donde son metidos uno a uno recordados por sus nombres, alguna anécdotas llevados por los familiares más jóvenes hasta su última morada. Para el Wayuu esto significaría la vida eterna, el descanso posterior.

     Los y las que profesamos la cultura judeocristiana—bíblica con respecto a los ritos wayuu constituye un punto de acercamiento conceptual y espiritual. El caso bíblico del traslado de los huesos de José en Egipto proporciona ese <<parecido>> con la tradición wayuu. Según el Pastor Wayuu Ramiro Gutiérrez del clan Epiayuu, es parte del acercamiento de la espiritualidad entre ambos conceptos culturales bíblico—wayuu. En dicho relato, es José, quien pide a la generación próxima que traslade sus huesos a la tierra de su origen que era Canaán. Cuando Moisés entra en acción en el éxodo da la autorización que se designe una delegación que diera curso a la petición de José años antes, con el fin de que se cumpliera la promesa. El traslado se dio por el desierto del Sinaí, y no fue hasta que Josué al final de sus días, cuando conquistara la tierra prometida, los hijos de Israel le dieran la última sepultura y definitiva a José hijo estimado de Jacob. (véase Josué 24,32).

      Algunos, objetaran la relación entre ambas posturas culturales, y hasta se podrán rasgar las vestiduras, echarse cenizas, en el cristianismo occidental de corte nórdico y colonizador que nos impusieron dogmas y mitos en nombre de Dios y de la Biblia. En este tipo de investigación debe estar lejos los complejos denominacionales de execración cultural. En este sentido creemos que debe haber un dialogo intercultural e interreligioso donde exista la concordia y sindéresis en el respeto con todas las creencias entre las unas y las otras. Aprender a vivir entre todos y todas. No hay otro camino. El evangelio es acercamiento, nunca alejamiento con nuestro prójimo.

     Continuaremos en los próximos días con parte de la investigación que estamos desarrollando sobre la cosmología y espiritualidad Wayuu basados con algunas conclusiones de la antropología bíblica.             


     JAIRO OBREGÓN.
31/01/2014