jueves, 13 de marzo de 2014

“ANDA CERCA EL FASCISMO”




Continuando con la Reflexión pasada acerca del tema “el fascismo se cura leyendo y el racismo viajando”, una frase de Miguel De Hunamuno que me llamó la atención; paso ahora a referirme del prestigioso escritor venezolano Luis Britto Garcia, a quien conociera personalmente en el entierro de mi tío el pintor Roberto Obregón hace unos años, el cual volví a ver y le tome unas fotografías en el Centro Cultural Lía Bermúdez de Maracaibo; siendo para mí un honor y privilegio tomar prestado de su Blog éste artículo que fue recomendado por la profesora Cristina González de RNV, el cual comparto con todos vosotros. Veamos.

    1. Hollywood presenta al fascismo como pandilla de mal de mal encarados en uniforme que agitan estandartes y gritan órdenes. La realidad es más perversa. Según Franz Leopold Neuman en Behemoth: The Structure & Practice of National Socialism, 1993-1944, el fascismo es la complicidad absoluta entre el gran capital y el Estado. Donde los intereses del gran capital pasan a ser los de la política, anda cerca el fascismo. No es casual que surja como respuesta a la Revolución comunista de la Unión Soviética.

2. El fascismo niega la lucha de clases, pero es el brazo armado del capital en ella. Aterroriza a la baja clase media y la marginalidad con el pavor a la crisis económica, a la izquierda y la proletarización y las enrola como paramilitares para reducir por la fuerza bruta a socialistas, obreros y movimiento sociales. Musssolini fue subvencionado por la fábrica de armas Ansaldo  y el Servicio secreto inglés; Hitler financiado por las industrias armamentistas Ruhr; Franco, apoyado por terratenientes e industriales, Pinochet por Estados Unidos y la oligarquía chilena.

3. La crisis económica, hija del capitalismo, es a su vez la madre del fascismo. A pesar de estar en el bando vencedor en la Primera Guerra Mundial, Italia sale de ella tan destruida que la clase media se arruina y participa masivamente en la marcha sobre Roma de Mussolini. En la elección de mayo de 1924, Hitler obtuvo sólo el 6,5 % de los votos. En las de diciembre de ese año, sólo 3,0%. Pero en la de 1928, cuando revienta la gran crisis capitalista, obtiene el 2,0%, en 1930 gana el 18,3%, y en 1932, 37,2%, con lo cual accede al poder y lo utiliza para anular a los restantes partidos. Pero el fascismo no resuelve no remedia la crisis: la empeora. Durante Mussolini el costo de la vida se triplicó sin ninguna compensación salarial. Hitler empleó a los parados en fabricar armamentos que condujeron a la Segunda Guerra Mundial, la cual devastó Europa y causó sesenta millones de muertos. Franco inicia una guerra civil que cuesta más de un millón de muertos y varias décadas de ruina; los fascistas argentinos eliminan unos treinta mil compatriotas, Pinochet asesina unos tres mil chilenos. Tan malo es el remedio como la enfermedad.

4. El fascismo convoca a las masas, pero es elitista. Corteja y sirve a las aristocracias, sus dirigencias vienen de las clases altas e instauran sistemas jerárquicos y autoritarios. Charles Maier, historiador, recalca que hacia 1927, el 75% de los miembros del partido fascista italiano venia de la clase media y media baja; sólo el 15% era obrero, y un 10% procedía de la elites, los cuales sin embargo ocupaban las altas posiciones y eran quienes en definitiva fijaban sus objetivos y políticas. Hitler establece el ‘Fuherer-Prinzip’; cada funcionario usa a sus subordinados como le parece para alcanzar la meta, y rinde cuenta sólo al superior. El caudillo falangista responde sólo ante Dios y la historia, vale decir, ante nadie.

5. El fascismo es racista. Hitler postuló la superioridad de la raza aria, Mussolini arrasó con libios y abisinios, y planteó el sacrificio de medio millón de eslavos ‘barbaros e inferiores’ a favor de 50.000 italianos superiores. El fascismo sacrifica a sus fines a los pueblos o culturas que desprecia. Los falangistas tomaron España con tropas moras de Melilla. Alber Speer, el ministro de industrias de Hitler, alargó la Segunda Guerra Mundial de dos a tres años más con la producción armamentista activada por tres millones de esclavos de razas “inferiores”.

6. Fascismo y capitalismo tienen rostros aborrecibles que necesitan mascaras. Los fascistas copian consignas y programas revolucionarios. Mussolini se decía socialista, el nazismo usurpó el nombre de socialismo y se proclamaba partido obrero (arbeite); en su programa sostenía que no se debía tolerar otra renta que la del trabajo. Por su falta de creatividad, roban los símbolos de movimiento de signo opuesto. Los estandartes rojos comunistas y al cruz gamada, símbolo solar que en Oriente representa la vida y la buena fortuna, fueron confiscados por los nazis para su culto de la muerte.

7. El fascismo es beato. Los curas apoyaron a los falangistas que salía a matar prójimos y fusilar poetas. El papa bendijo las tropas que Mussolini mandó a la guerra; nunca denunció las tropelías de Hitler. Franco y Pinochet fueron idolatrados por la iglesia.

8. El fascismo es misógino. La misión de las mujeres se resume en kirche, kuchen, kínder, vale decir, iglesia, cocina, niños. Nunca figuró públicamente una compañera al lado de sus líderes; quienes las tuvieron, las escondieron o relegaron minuciosamente. Nunca aceptaron que una mujer ascendiera por propio mérito o iniciativa. Hitler las encerró en granjas de crianzas para parir arios; Mussolini les asignó el papel de vientres para incrementar la demografía italiana, Franco y Pinochet las confinaron en la iglesia y la sala de partos.

9. El fascismo es anti intelectual. Todas las vanguardias del siglo pasado fueron progresistas: la relatividad, el expresionismo, el dadaísmo, el surrealismo, el constructivismo, el cubismo, el existencialismo, la nueva figuración. A todas, salvo el futurismo las trató como ‘arte degenerado’. El fascismo no inventa, recicla. Sólo cree en el ayer, un ayer imaginario que nunca existió. El fascismo asesino de Matteotti, encarceló a Gramsci, fusiló a Garcia Lorca e hizo morir en la cárcel a José Hernández. Pinochet asesinó a Victor Jara. Cuando oigo hablar de cultura, saco mi pistola, decía Goering. Cuando oigamos hablar de fascismo saquemos nuestra cultura.[1] 
         
     Hemos dedicado un buen espacio a este tratado que sucinta la verdad vivida de la misma historia de la humanidad. Nuestra intención es educativa y reflexiva para la toma de conciencia. Abogamos por la Paz que sobrepasa todo entendimiento. Pedimos  oraciones y rezos por nuestra amada Venezuela. Padre del cielo y de la tierra libra a la América Latina y el Caribe de todo mal. En Jesús. Amen.

Jairo Obregón
13/03/2014



[1] http://luisbrittogarcia.blogspot.com/2013/05/fascismo.html