lunes, 1 de octubre de 2012

“¿POR QUÉ UN DIALOGO ÍNTERELIGIOSO Y CULTURAL EN MEDIO DE GRANDES DIFERENCIAS? …”






     La Reflexión anterior, abrimos un debate, sobre la “Intolerancia Religiosa” con una serie de aseveraciones no habituales, ni convencionales. Dejamos claro que es casi perentorio establecer “puentes” que unan abismos históricos provocados por ideologías “superiorista” de querer pretender que el mundo sólo debe convivir el grupo por el cual pertenecemos, viendo a los demás como desiguales. Hablamos aun de un diálogo en dos perspectivas, una desde adentro del cristianismo y otra hacia afuera con una teología “pluralista”. Recalcamos que de negarse a un diálogo de altura y constructivo, no sería el mejor acercamiento sustancial que tarde o temprano necesitaríamos. Nos guste o no.

     Hablemos a lo dicho estrictamente: ¿Qué es un diálogo? No es extraño saber, que el diálogo, es una conversación oral o escrita sobre un tema o temas en particular, teniendo una característica que existe en medio de la plática, un silencio entre esa conversación para saberse escuchado. Buscando visualizar un aspecto pedagógico y andragógico del mismo para su mejor comprensión y detenimiento del tema que tratamos de desarrollar. Veamos:

    “¿Por qué un diálogo interreligioso? La historia de las religiones muestra que las personas religiosas, en el pasado, a menudo han considerado su misión de forma muy estrecha, como si se tratara de persuadir a los demás o hacer valer su religión particular, llegando a veces a imponerla a los demás. Cuando la religión funciona de esta manera y se convierte en ideología, pierde su sentido espiritual, porque el primer don del Espíritu, según San Pablo, es la ‘libertad’. La declaración sobre la libertad religiosa, Dignitatis Humanae, del Concilio Vaticano II es categórica al insistir que ‘en materia religiosa ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia ni se impida que actúe conforme a ella en privado o en público’.[1]

     Un diálogo interreligioso, no es perder ni ceder nuestra fe o practica. No es que tengamos que renunciar a nuestros ideales o pensamiento. No es que neguemos nuestra posición. De ninguna manera. Se trata de vernos cara a cara sin descalificaciones de ninguna naturaleza, encontrar esos puentes que unan esos dos polos opuestos. Cuando la emoción o la euforia son la pauta a seguir, lo que se consigue es una radicalización de la fe y se acentúa el fanatismo y falta de razón coherente. Eso trae toda la calamidad dado que cuando no se ponen a la mesa de diálogo los puntos convergentes, respetando los divergentes, entonces  los odios crecen y el evangelio se distancia más y más de su mensaje de amor.

    “Hoy, empero, vivimos tiempos de pluralismo religioso. Un pluralismo que se manifiesta en las distintas áreas geo—culturales, pero también en el mismo territorio… que se resiste a caer en la redes de la uniformidad. Asistimos a un despertar de las culturas otrora dominadas, que reafirman su identidad y su diferencia, reclaman con todo derecho y razón su reconocimiento en igualdad de condiciones que el resto de las culturas, y se niegan a aceptar tipologías o jerarquías que la sitúan en los últimos puestos de la clasificación y las acusan de primitivas, subdesarrolladas, trasnochadas y contraria a la marcha de la historia. ¿Por qué la marcha de la historia –se preguntan- tiene que ser la que marca la cultura occidental? Sobre todo cuando comprueban en ella una ausencia de horizonte ético, un vaciamiento de energía utópicas, un empobrecimiento ideológico, una uniformidad en el pensar y no pocos síntomas de agotamiento en lo que a propuesta de alternativas…

     ¿Cuál es y cuál debe ser la actitud y la relación de las religiones entre sí?  ¿Qué papel pueden y deben jugar hoy en la sociedad y, de manera más amplia en el mundo? Son preguntas que no admiten una sola respuesta, sino varias en función de las distintas teorías y los últimos análisis sobre la situación política, religiosa y cultural.  Una es la representada por Samuel Huntington, profesor de la universidad de Harvard, quien viene anunciando de manera insistente el choque de civilizaciones primero en un artículo aparecido en la revista Foreig Affaire, del verano de 1993, y luego en libro titulado El choque de civilizaciones y reconfiguración del orden mundial… Huntington formula su tesis en estos términos:
     ‘La fuente esencial de conflicto en este mundo nuevo no será fundamentalmente ideológica, ni fundamentalmente económica. Las grandes divisiones de la humanidad y la fuente predominante del conflicto serán tipo cultural. Las naciones Estados seguirán siendo los actores más poderosos en la política mundial, pero los principales conflictos de dicha política se producirán entre naciones y grupo de civilización distintas. El choque de civilizaciones dominará la política mundial. Las líneas divisorias entre civilizaciones serán los frentes de batallas en el futuro.’

     En este choque, occidente debe mantener superioridad tecnológica y militar –tanto convencional como no convencional- de China y los países islámicos. La supervivencia de occidente, afirma, depende de que los estadounidenses reafirmen su identidad occidental y los occidentales acepten su civilización como única y universal. Lo que exige a estos unirse para preservar dicha civilización frente a los ataques de sociedades no occidentales.”[2]  Es por ello que es inminente que por vía del diálogo se cierre la brecha agigantada de este choque de civilizaciones/culturas entre oriente y occidente, puesto que el cristianismo no es una excusa para bombardear sistemáticamente a estos pueblos distintos, ni que tampoco los esos pueblos tomen la barbarie para responder ante las provocaciones.
   
     El fundamentalismo como instrumento de guerra no se puede seguir, concibiéndose como arma ideológica o cultural, venga de donde venga. Es menester, que todos tenemos que aprender a convivir en paz y respeto mutuo. El amor, aun a los enemigos, que proclamó Jesús el Mesías/Cristo es la base de que Dios no hace acepción de personas.  La cultura que debe prevalecer es la del diálogo basado en la mayor expresión de amor y paz verdadera, demostrado en Jesús al morir y resucitar para una mejor vida.

“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación…” Efesios 2:14 Biblia VRV 1960



En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

FUNDACIÓN MISIONERA OBREGÓN




Twitter: @obregonjairo
Facebook: Fundaobregon Obregon
2012-09-24 horas: 10pm. San Francisco, Venezuela.


[1] www.lasalle2.org/spanish/Resources/.../SharedM2_6.pdf
[2] Juan José Tamayo Acosta. RAZONES PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones "Ignacio Ellacuría”
Universidad Carlos III de Madrid.[Online]