sábado, 16 de noviembre de 2013

LA ÉTICA COMO DISCERNIMIENTO CULTURAL.





     Este es un tema de suma importancia para la reflexión individual o colectiva. Casi todo, está relacionado con la ética y la moral para un buen desenvolvimiento de la relaciones de todo orden, sea, familiar, comunitario, eclesial, educacional, profesional, empresarial y en toda aquella actividad licita.

     La palabra ética proviene de un vocablo griego denominado “êthos (θος) y en plural θεα, cuyo significado podría decirse << “costumbre”, y, a partir de ahí, “carácter” y “personalidad”. Es la raíz de términos como ética y etología… aparece definida como “conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad.


     Debemos decir que la palabra griega êthos significa predisposición para hacer el bien; lo que nosotros llamamos ética. Mientras que θεα significa costumbre. Los romanos tomaron ambas palabras y la tradujeron como “moralis”, ante la incapacidad de diferenciar entre estos dos conceptos. Que en español significa moral. De ahí el problema de diferenciar entre ética y moral en nuestros tiempos>>.[1]
     De estas ideas se desprende la sensación que la ética o moral proviene de un encasillamiento de la interpretación socio—cultural que encuadra la modelación de todo el aparato de valores que nos encontramos en esta cultura occidental. Es por ello que el código ético no es fácil definirlo como tal. Sin embargo, la falta absoluta de un código orgánico moral ha sucumbido los mejores proyectos personales y comunitarios.
     La interpretación burguesa de la ética toma estos valores del comportamiento para dominar culturalmente. Son capaces de crearse su propia ética para favorecer sus apetencias haciendo ver que es cuestión de honor a las que todos nosotros debemos arrodillarnos como súbditos. Un ejemplo palpable de esta interpretación mal intencionada es que en Argentina el comercio puede tener hasta un 28%, en la UE de un 20%, en los EEUU de 15%, pero en Venezuela llega a un 500% por la medida pequeña. Esto es ético para los que defienden a los burgueses a costa de la necesidad de este pueblo suramericano. Dicha ética mal intencionada parasitaria sustrae la riqueza petrolera para no trabajar ni competir. Esto no es ético.
     Sin embargo, eso va más allá. La dependencia cultural de la anti—ética (si me lo permiten) ha tocado la psiquis para la toma de decisiones, valores, costumbres, modelos preconcebidos. La complejidad de la diferenciación cultural entre los griegos y romanos todavía no tiene fin. Aun en la biblia se desprende esa complejidad cultural cuando todavía hay que seguir discerniendo que podrá significar tal o cual cosa para una persona o grupo. El meollo es entender que las cuestiones éticas son procedentes de un comportamiento de la cultura a la que cada quien escoja seguir. En ningún momento me opongo a la ética ni a la moral, sino, comprender que ambas son expresiones culturales, lo que a unos agrada, a otros desagrada. No es que este descubriendo el agua tibia, sino aclarar un poco que toda costumbre ética es cultural. Lo demás es cuestionable.
     Es menester entonces reflexionar sobre esta entonación del discernimiento cultural para hacer cambiar los anti—valores que se tienen como valores humanos. Toda revolución debe ser primero cultural, de lo contrario, se perdería en el tiempo.


     En esto pensad.


JAIRO OBREGÓN

FUNDACIÓN MISIONERA OBREGÓN

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2013-11-16  horas: 09:55pm. San Francisco, Venezuela.




[1] Wikipedia, la enciclopedia libre