viernes, 25 de diciembre de 2015

¡NAVIDAD ES NACIMIENTO!

Resultado de imagen para NAVIDAD, NATIVIDAD Y NACIMIENTO


Desde tiempos inmemorables del periódo “Neo-lítico o Edad de Piedra Nueva o Pulida es uno de los períodos en que se considera dividida la Edad de Piedra, hoy en día se define el Neolítico precisamente en razón del conocimiento y uso de la agricultura o del pastoreo” (Wikipedia); cuando el hombre aprendió a cultivar, y obligar a que le cultiven la tierra para obtener alimentos. Se viene dando un proceso continuo de luchas por el poder, el control y la manipulación del hombre hacia el hombre, después del hombre hacía la mujer y los hijos, la mujer aprendió a dominar igual que el hombre, y los niños y niñas genetizaron el estigma antropógeno, según los estudiosos.

Los tiempos antiguos de los relatos bíblicos proveniente de este periodo neolítico, que hasta la fecha ha modificado poco su superestructura patriarcal y matriarcal, sobrevaloró la cultura dominante en poseción unidireccional de la religión como fin último.

Estos relatos antiguos producto de los cuentos y leyendas de los imperios babilónicos, medopersas y asirios trajeron esos episodios llenos de mitos por la tradición verbal antigua de esa época, a la que todavía se santigua ese derecho a seguirlas. Los relatos de Ninrod, Semiramis y Tammús que eran del pensamiento pasado de valorar las cosas de su momento. Hoy en día observamos que dichos “relatos” no tienen el peso histórico que se suponía, por la falta de  sustentabilidad en el tiempo.

Más aun, todo ese proceso contradictorio de mitos contra mitos, viene muy seguido de lo que la época definía. Eran tiempos que se regían por los estados del clima y las estaciones del desierto de aquellos años. Era el tipo de equinoccio lo que le daba lugar a los acontecimientos, la imaginación jugaba su papel en medio de un mundo no poblado, donde prevalecia los nómadas del desierto, que ambulaban con sus camellos llenos de esas conjeturas de las interpretaciones de su tiempo.

Esa fue su cosmovisión cultural -no los culpo-. Ese era su razonamiento marcado por la sobrevivencia, que originó posteriormente una lucha de clases, como lo conocemos modernamente. Era la imposición como casta, colonia y reino lo que le daba sentido a las cosas y a los casos: lo primero era lo real, y lo segundo, era lo imaginario. La cadena de sucesos de interminables configuraciones e interpretaciones,  dieron origen a lo que hoy tenemos como contexto cultual. Todo es, y ha sido, la lucha por el poder desde los tiempos en que el hombre dominó al hombre y el hombre se dejó dominar.

La Natividad es la misma conquista de los poderosos, el  prolongado pronunciamiento de los clanes, era lo que definía lo que hasta hoy conocemos como clases. El nacimiento de Jesús como niño fue y es el regalo más significativo para la humanidad. Es nacer de un niño pobre, en medio de animales según la tradición romana, adornado de presentes, fue la figura de ese proceso entre los desposeídos y los poseídos. Fue un contraste entre lo que estaba pasando, y lo que no tenía que pasar, entre los que no tenían derecho de comer y abrigarse, y los que comían y se abrigaban con el sudor de otro.

La Navidad que conocemos viene de estos procesos sin definición, y se sigue el signo indefinido. La lucha del que tiene, por encima del que no tiene. Esa es la Navidad una lucha coronada de los que pueden y de los que no pueden. De los que comen en noche buena y de los que no comen en noche mala. De los niños y niñas con tablet y teléfonos inteligentes y de los que tienen sí acaso un perol para poder jugar.

Es la misma superestructura que no se sincerizó y sigue con el paso del tiempo cargado de los vicios de la ambición, el consumo y la desfachatez. Es la Navidad inventada por la religión romana, la alemana y la inglesa. Es la Navidad de la Coca Cola estadounidense con Santa y su trineo y sus regalos venidos del polo norte. Es la Navidad del Feliz Consumismo.

El Nacimiento de Jesús de Nazaret viene para recordarnos que podemos aprender a ser nuevamente niños y niñas, sin prejuicios raciales, sin complejos de clases, sin desprecio por el otro que es diferente a nosotros. Es Jesús que nace en medio de la nada que trae esperanza, que llena el corazón de amor, que ayuda y da consuelo en medio del dolor y el sufrimiento. De eso se trata el Evangelio que en su buena noticia le da al mundo un rumbo mejor donde todos somos hermanos y hermanas proveniente de un mismo ABBA (Padre).

Hoy, por hoy el mundo actual esta lleno de dolor y miedo en medio de tantas guerras de todo tipo donde miles de hogares perdieron sus seres queridos, hambre, miseria, pobreza y un sinfín de situaciones contraproducentes.

Hoy cuando luchamos contra el cambio climático que el mundo se enfrenta con un piso duro de 2º C, donde la continuación de la vida en la tierra depende de un hilo, es cuando el Nacimiento de Jesús en la imagen de Niño nos encomienda la luz de la fe, la esperanza y el amor entre los hombres y mujeres con nuestra madre tierra. Jesús es humanidad que nace y tierra que renace. ¡Felicidades por el don de nacer!

En esto pensad. 


JAIRO OBREGÓN
  
25/12/2015

Maracaibo, Venezuela.

 

2 comentarios:

  1. La navidad, un tema que actualmente está modificado por el hombre, lo han convertido en vanidad, división de clases, ricos y pobres.. Cuando su verdadero significado es Esperanza, con ese propósito envia Dios a el niño Jesus al mundo, para traer esperanza, fe, paz, amor, union a la humanidad. Tomemos conciencia de lo que verdaderamente celebramos.

    Marian Chirinos

    ResponderEliminar