martes, 20 de enero de 2015

¡MARTIN LUTHER KING, JR. DAY!





      Cada tercer lunes de enero (ayer), se rememora el nacimiento de Martin Luther King, Jr., (1929-1968), doctor en Teología Sistémica, pastor bautista de color, activista de los derechos civiles, cifro como un homenaje a su legado de la “no violencia” y de la libertad: valores de transformación contra el racismo e intolerancia de estatus por el color u posición en los Estados de la Unión Norte Americana.

     Me es menester, cada año, rendirle un pequeño, pero significativo homenaje, a un símbolo incansable de valor y coraje que se ganó el “Premio Novel de la Paz”, en medio de una sociedad que no aceptaba la igualdad de los afrodescendientes en aquella época de los años sesenta del siglo pasado, por el desconocimiento de no querer verse como iguales.

     Es curioso, que, en los actuales momentos, todavía no han sido suficientes –al parecer- las luchas por las reivindicaciones civiles, cuando se observa marchas de protestas por las mismas luchas del pasado, en medio de un brote de racismo de odio de color contra la población negra principalmente, en medio de la brutalidad policial y estatal que no respeta la dignidad humana… ¡Hemos vuelto a los sesenta!

     El racismo y sus mil caras están vivos y activos, puesto que no murió nunca. Es producto intacto del coloniaje. Los antivalores del consumo—excesivo, los altos estándares de la sociedad, la lucha de clases, la anti—educación, la competencia desmedida, el abandono del pobre y desposeído, el dinero como un ídolo y la destrucción de la tierra, el clima, la amenaza nuclear y mucho más, agitan las alas la desunión e intransigencia. Es la decadencia de la sociedad de cualquier parte del mundo donde persiste la destrucción del hombre por el hombre. 

     Alguien dijo que el sueño de King, fue fundado en el sueño americano […] “Hoy tengo un sueño” […] en su discurso del 28 de agosto 1963, delante el monumento de Lincoln en Washington D.C., hoy, tiene vigencia en la memoria histórica de los que luchan y defienden sus convicciones.

     Es de notar que en 1863, se dio la Proclamación de la Emancipación dictado por Abraham Lincoln sobre la abolición de la esclavitud en medio del secesionismo y la guerra civil de aquellos años. Es decir, cien años antes de King, quien tomó la fecha para su sueño y proclama de estos dos acontecimientos significativos de ambas épocas.

     La idea de la no violencia dada por otro gigante de la historia, Mahatma Gandhi en la India, que libró la independencia de ese sub-continente de los ingleses, las cuales motivaron a King y a sus seguidores, a encontrar los caminos que le llevaron en abrir las conciencias contra la separación por los mismos derechos.

     Aun, el nombre de Martin Luther, proviene de Martin Lutero, el reformador protestante de la Iglesia de Roma, de origen Alemán. Los King –padre e hijo- dieron honor a este nombre para encontrar una similitud con la historia y con realizar algo nuevo –interpreto-.

     Sigamos el ejemplo y determinación de un hombre que vivió su prédica en la acción verdadera de acercamiento, de extender puentes, de romper esquemas de “separacionismos” las cuales generan odio y desprecio por el contrario. Ese fue King, y lo seguirá siendo. Su recuerdo continúa en el tiempo.

     Jesús, nos enseñó el camino del amor de los unos y de los otros. El amar a los enemigos, se refería más al “aparta-miento” de la santidad farisea, que odiaba a quien no pertenecía a su linaje, considerándolos “enemigos”, es decir, “no eran sus amigos” de ellos por el color de piel, y su condición socioeconómica. El Hijo del Hombre rompe con lo establecido de la santidad saducea que “apartaba”, “separaba”, dándole mucho más valor a los más odiados y desposeídos. Los judíos de la época tenía como enemigos a quienes no pertenecía a su grupo, sea religioso, familiar y contemporáneos.

     En esto consiste –en gran medida- el mensaje, enseñanza y ejemplo del hombre que anduvo en galilea hablando del reino de Dios. Un reino de amor, justicia y paz entre todos sin distinciones. King siguió a Jesús.

     ¡Algún día, despertaremos del sueño y nos veremos cómo iguales en nuestros derechos a vivir! ¡Algún día, diremos como gritó el viejo negro que citó King en su discurso celebre casi al final de su vida: “¡Libres al fin, Libres al fin!” Te lo pedimos oh Dios ¡Amén!   
        
      

JAIRO OBREGÓN

19/01/2015


San Francisco, Venezuela










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