sábado, 16 de mayo de 2015

¡VIVA LA FAMILIA!

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La familia, no es fácil hablar de familia. Para empezar nadie escogió la familia que le tocó, los padres no escogieron a sus hijos, los hijos no escogieron a sus padres, los hermanos no se escogieron como hermanos, y así sucesivamente. Los únicos que se escogieron fueron un hombre y una mujer con la intención de tener una familia. Nada más.

Los patrones culturales y regionales le han dado características particulares las cuales tienen marcado sus reglas y consonancias ante la civilización y sociedad donde se viva.

La familia se le ha dado estatus, como núclear: padre, madre e hijos; la familia como parentela: abuelos, nietos, tíos, sobrinos, cuñados...en fin.

La familia tiene como fundamentos los "valores" del amor, el respeto, la responsabilidad, la obediencia de los hijos, el cuidado del hogar, la educación, el trabajo y las tareas compartidas para que más o menos pueda funcionar. Además, los valores espirituales y/o religión que se crea y todo lo que se interprete y se sustente en la relación de fe y práctica si esa es su manera.

La familia, en los actuales momentos está amenazada por el concurso de las crisis sociales: la carestía de la vida, el consumismo aplastante, el calentamiento global, la guerra hasta los extremos nucleares, desdibujan lo cálido y tierno de la continuación de la familia en el planeta.

El "egoísmo" está sacudiendo a la familia como tal. Ya no se sientan a la mesa para comer juntos, ya no se sientan a jugar juntos. Cada quien busca safarse de su familiar. Cada quien busca su propio confort y beneplácito y no le importa pasar por encima de los demás.

El "ego" -yo mal sano- se ha elevado para lograr ser servido y se olvida de servir. Es de la Madre Teresa de Calcuta que decía: "Quien no vive para servir, no sirve para vivir", con acertada afirmación. El deber y el derecho se cortó, no existe "deberes" sino "derechos", al parecer. La casa se puede estar cayendo y a nadie le importa, por lo que se ve; por supuesto, nadie quiere hablar de ésto.

Los padres salen a trabajar para que "nada" le "falte" a los hijos, y lo que le faltan a sus hijos son sus padres, por lo tanto lo pueden tener "todo", pero al final no tienen nada, su papá y su mamá pasan ser seres que no viven con sus hijos. Se sacrifican hasta el cansancio y los hijos no son enseñados a valorar el esfuerzo de los que le dan de comer, vestir y brindarle una mediana educación.

Los padres nunca están, están trabajando a sus "jefes" para que los hijos de sus jefes vivan bien; los hijos de los que sudan se crían a la buena de Dios y se pierde el sentido de considerarse familia. Las estadisticas no mienten. Esa es la trampa del mercado para el consumo. Adios hogar, dulce hogar, se lo está tragando el capitalismo en primer lugar, y/o alguna una otra doctrina socioeconómica. Nadie quiere enfrentar la dura realidad.

La esclavitud moderna hace que no sólo el hombre salga a trabajar como en antaño, no, no, sino la mujer sale del hogar al rodeo del trabajo porque no alcanza para vivir; y lo que no alcanza es a ver a sus hijos e hijas crecer. Padres e hijos son completamente extraños. Aquí se desploman los sueños que tuvieron un hombre y una mujer cuando decidieron tener familia.

De seguir esta tendencia, de que es más importante "tener" para vivir, olovidándose el valor del ser y hacer familia, la continuación de la familia será otra especie en extinción. Al caer la familia, cae toda la sociedad. Se desvanece los sueños y el consumismo nos gana la partida. Nos han hecho creer los comerciales y los super-heroes salvarán la vida de todas y todos.

La concepción de famila como lo concebimos en la era moderna no estaba presente en los tiempos bìblicos de Jesús. Aun Jesús, al ser avisado que su Madre y sus hermanos -familia- lo buscaban porque lo consideraban loco, él mismo intérpeló, y afirmó, que todos los que hacian la voluntad de Dios ese era su familia como tal, hablaba de la humanidad. Según el relato de los evangelios.

Sin embargo, no todo está perdido. La vida con todo y con todo nos sorprende. Aun renace los valores de la nada. El amor cubre multitud de faltas -según el término bìblico-, la humanidad está buscando alternativas a las crisis, la conciencia se eleva frente al mar de obstaculos. La vida como energía da vida a la familia. Dios -ó como se conciba- bendice y nutre al grupo familiar según sus promesas. Aun cuando la famlia sea el primer escalafón de los estratos sociales, como humanos todos y todas somos también familia. Viva la Familia.




JAIRO OBREGÓN

15/052015

Maracaibo, Venezuela.  



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