martes, 31 de marzo de 2015

¡LA SEMANA SANTA!

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Mucho se ha dicho a lo largo de los siglos sobre la Semana Santa que ya todos sabemos como cristianos de las distintas confesiones de fe. Sin embargo, poco, pero poco, se dice su verdadero origen que se le dió mucho tiempo después de la muerte y resurrección de Cristo. Las interpretaciones posteriores le dieron el carácter religioso y litúrgico que hasta el día de hoy se repite como una letanía que se va desgastando en el tiempo.

¿Qué conmemora la Semana Santa?

La Semana Santa es la conmemoración anual de la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Por ello, es un periodo de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas. Da comienzo el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior (Viernes de Dolores) y se considera parte de la misma el Domingo de Resurrección.

La fecha de la celebración es variable (entre marzo y abril según el año) ya que depende del calendario lunar. La Semana Santa va precedida por la Cuaresma, que finaliza en la Semana de la Pasión donde se celebra la eucaristía en el Jueves Santo, se conmemora la Crucifixión de Jesús el Viernes Santo y la resurrección en la Vigilia Pascual durante la noche del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.

Durante la Semana Santa tiene lugar numerosas muestras de religiosidad popular a lo largo de todo el mundo, destacando las procesiones de la pasión.

¿Qué sienten, qué sentimos, ante la Semana Santa, muchas personas creyentes de hoy?

Muchos creyentes adultos (trabajadores, profesionales de las más variadas ramas, y también intelectuales, o simplemente personas cultas) se sienten mal cuando, en Semana Santa, por la especial significación de tales días, o por acompañar a la familia -y con el recuerdo de una infancia y juventud tal vez religiosa-, entran en una iglesia, captan el ambiente, escuchan la predicación. Se sienten de pronto sumergidos de nuevo en aquel mundo de conceptos, símbolos, referencias bíblicas...que elaboran un mensaje sobre la base de una creencia que fuera del templo uno nunca se encuentra en ningún otro domingo de la vida: 'La Redención'...'El hombre' fue creado por Dios (sólo en segundo término la mujer, según la Biblia), pero ésta, la mujer, convenció al varón para que comieran juntos una fruta prohibida por Dios. Aquello fue la debacle del plan de Dios que se vino abajo, se interrumpió, y hubo de ser sustituido por un nuevo plan, el plan de la Redención, para redimir [comprar] al ser humano que cayó en "desgracia de Dios" desde la comisión de aquel "pecado original", debido a la infinita ofensa que dicho "pecado" le infligió a Dios.

Este nuevo, plan de Redención, exigió la 'venida de Dios al mundo', mediante su encarnación en Jesús, para sí "asumir" nuestra representación jurídica ante Dios y pagar por nosotros una 'reparación adecuada' por semejante ofensa infinita. Y es por eso por lo que Jesús sufrió indecibles tormentos en su Pasión y Muerte, para "reparar" aquella ofensa y redimir así a la humanidad, y consiguiéndole el perdón de Dios y rescatándola del poder del demonio bajo el que permanecía cautiva.

Esta es la interpretación, la teología sobre la que se construyen y giran la mayor parte de las interpretaciones en curso durante la Semana Santa. Y éste es el ambiente ante en el que muchos creyentes de hoy se sienten mal, muy mal. Se sienten que se asfixian. Se ven trasladados a un mundo imaginario que nada tiene que ver ni con el mundo real de cada día, ni con el de la ciencia, el de la información, o el de sentido más profundo de su vida. por ese malestar, otros muchos cristianos no sólo se han marchado de la Semana Santa tradicional, sino que se han alejado de la iglesia.

¿Hay otra forma de entender la Semana Santa, que no nos obligue a transitar por el mundo manido de esa teología en la que tantos ya no creemos?

¿No "creemos", hemos dicho? Ante todo hay que decir -para alivio de muchos- que efectivamente, se puede no creer en tal teología. No se trata de ningún "dogma de fe" (si lo fuera, tampoco ello lo haría creíble). Se trata de una genial construcción interpretativa del misterio de Cristo, debida a la intuición medieval 'san Anselmo de Canterbury [1033-1109 d.C.], que desde su visión del derecho romano, construyó, "imaginó" una forma de explicarse a sí mismo el secreto de la muerte de Jesús. Estaba condicionado por muchas creencias propia de la Edad Media, e hizo lo que pudo, y lo hizo admirablemente: elaboró una fantástica interpretación que cautivó las mentes de sus coetáneos tanto, que perduró hasta el siglo XXI. Habría que felicitar a 'san' Anselmo, sin duda.

La tradición, litúrgica y la teología en sí de la Semana Santa, es una interpretación romana a la que nos convencieron desde la óptica 'anselniana', basada en el equinoccio de primavera, a la que los nómadas del desierto de canaán estaban acostumbrados. Fue una copia mal sacada para desvirtuar -al parecer- las antiguas costumbres de los pastores y agricultores que desde tiempos inmemorables era su desarrollo cultural oriental.

Los/las que seguimos a Jesús de Nazaret, desde su cosmovisión del reino de Dios, desde la perspectiva de los olvidados de la historia, es decir, los pobres, los enfermos, los obreros, las mujeres, los niños y niñas -e incluyendo a los ricos piadosos-, buscamos una Semana Santa que se deslinde de una interpretación antiquísima que de seguir así su rumbo quedará sepultada en la arena olvidadiza de la historia.
   
¿Cómo podemos celebrar la Semana Santa para el día de hoy?

En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

30/03/2015

Maracaibo, Venezuela.


es.wikipedia.org/wiki/Semana_Santa#Historia
servicioskoinonia/biblico/150329

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