martes, 26 de agosto de 2014

¡ALTO AL FUEGO EN GAZA!

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      El mundo acaba de recibir la noticia de “alto al fuego en Gaza” después de la barbarie cometida por parte del poderío israelí tras cincuenta días de bombardeo. La comunidad internacional observó como un pueblo soportó el embate cruel y despiadado, sin muchas complicaciones por parte de las potencias occidentales. La gran hazaña fue respaldada por un silencio cómplice de los organismos competentes. Eso da vergüenza.

      En esta nueva agresión, quien sale perdiendo son las Naciones Unidas qué sirvió de mampara del atropello y el desgarre. A partir de esta fecha no existe ninguna credibilidad por parte de esos organismos que cobardemente dejaron al pueblo de Gaza morir bajo el fuego de la danza de la muerte. No queda ninguna excusa.

      Pareciera qué, lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial en los Campos de Concentración a la que fueron torturado los judíos por parte de la Alemania Nazi en Auschwitz en esos horrorosos hornos. No sigo contando por la gigantesca matanza que en Europa se perpetró con el pueblo de Abraham, Moisés, David y Jesús […]. Y que ahora los palestinos estuvieran pagando los crímenes que no cometió para esa época del siglo pasado. De verdad qué no lo sé.

      Los diversos medios de comunicación en la tarde de hoy -para cuando nos enteramos-, masificaron que el grupo islamista del Hamas y Estado Israelí por medio de Egipto acordaron un “alto al fuego” de manera inmediata y prolongada.
  
     Nos solidarizamos con los niños y niñas palestinos quienes sufrieron la severidad de las bombas qué, una y otra vez, caían incesantemente sobre sus hogares viendo morir a sus seres queridos, sin tener respuesta alguna
.
    Lo   que sucedió en Gaza no fue una guerra como tal, eso fue una invasión premeditada. El motivo siempre es el mismo, avanzar hasta llegar al mediterráneo y apoderarse de los recursos naturales como el gas y el petróleo que se encuentra en estas tierras palestinense. Lo diremos hasta el cansancio.

    No más guerras por petróleo, ni por el agua, ni por supremacía alguna.  Respaldamos a Palestina por ser un pueblo que vive bajo un cielo abierto su propio campo de concentración. Para nadie es un secreto que este pueblo no tiene derecho ni a pescar en su propio mar, no tiene derecho de diversión alguna, no tiene derecho a tener su propia casa porque se las destruyen, no tiene derecho a tener un puesto estatus de miembro pleno en las Naciones Unidas, no tiene derecho a vivir.

     El Estado Sionista se siente apoyado por los Estados Unidos y la Unión Europea que aplauden y frotan sus manos para sacarle sus jugosas y apetecibles ganancias. Esto sucede cuando ambas potencias tienen problemas económicos fiscales, producto del neoliberalismo que defiende el libre mercado. Están hasta el cuello de una gigantesca deuda y todo lo demás lo dejo a su imaginación.

     El brote de la guerra en Irak, la guerra en Siria y quien sabe más, pone al mundo a pensar que nos están llevando a una gran conflagración mundial. Las sanciones a Rusia y las provocaciones a China serian el no retorno de la humanidad. Esto sin contar la urgencia ecológica y del cambio climático que agrava más el estado de cosas que pasan por este mundo.

      Por otro lado, la solidaridad internacional se activó de manera casi inmediata al pueblo de la Franja de Gaza. Venezuela envió ayuda de alimentos, medicinas y ropa entre otras más en un avión de carga de su propia Fuerza Aérea, siendo tramitada por el país de las pirámides, Egipto. Suramérica se solidarizó de inmediato, el Mercosur, la Unasur como complemento integrador de este subcontinente.

    Damos gracias a Dios por este alto al fuego. Pero el hecho de haber un alto al fuego, no resuelve del todo el problema. Basta que uno de los dos den un retroceso o revés para activar el odio de raza y de clases. Hace falta la verdadera solidaridad mundial para darle respuesta colindante a los miles de problemas que deja una guerra, sea del signo que sea.

     Me duele Palestina, como cualquier otro pueblo que no pueda defenderse de un ataque feroz. Ayudemos todos a ese pueblo donde nació Jesús, con sus hermosos olivares, que los dos hermanos al fin, se den las manos y entonen el canto de la Paz. Amén.  

           
JAIRO OBREGÓN

26/08/2014

Maracaibo, Venezuela



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