Inicio: Estamos recordando la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo en esta Semana Mayor para todos los cristianos católicos, protestantes y ortodoxos en todo el mundo creyente. Y de todos los concilios, denominaciones e independientes de la común fe. En esta Semana Santa, "Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo". 2 Pedro 1:2
Del portal web mercaba.org Cristología "La Muerte de Cristo" tenemos lo siguiente. Veamos.
1. La ejecución de Jesús de Nazaret:
Jesús no murió de muerte natural. Fue ejecutado como consecuencia de los conflictos que provocó [estamos hablando desde el contexto histórico de lo que estaba pasando] con su actuación. Pero ¿qué ha podido suceder para que haya sido tan rápidamente denunciado, detenido por las autoridades civiles y religiosas? ¿Cómo ha podido provocar una acción tan violenta?
Por otra parte, la actitud de Jesús ante la Ley [sobre todo la Ley del Templo que ejercía casi a la fuerza sobre las personas de en los rituales, ceremonias y exclusión de los pobres y enfermos] de Moisés ponía en crisis toda la institución legal sobre la que se la autoridad religiosa y social de los dirigentes de Israel. Con la libertad propia de un hombre que viene de Dios, Jesús se coloca por encima de la Ley [Tora/Pentateuco] y da la última palabra al amor por encima de todas las tradiciones fariseas, rabínicas, proféticas y apocalípticas que se justifican en último término en el valor absoluto de la Tora [La Ley de Moisés].
Por otra parte, Jesús anuncia a un Dios Padre, abierto a todos los hombres, incluso a los extranjeros [migrantes] y pecadores, con lo cual está rechazando el carácter privilegiado del pueblo judío [por ser o creerse el pueblo de Dios] y su alianza con Yavé [Dios]. Jesús predica que se acerca el Reinado de Dios pero no como un juicio para paganos y pecadores sino como una Buena Noticia [Evangelio, Buenas Nuevas] de perdón y de gracia. Este Dios que anunciaba Jesús no es el Dios de la religión oficial judía que ofrece su premio a los que obedecen a la Tora. Jesús se presenta como un blasfemo que destruye la alianza y contradice todas las esperanzas judías basadas en la pertenencia al pueblo judío y en la obediencia a la Ley mosaica.
Además, la actuación libre de Jesús frente a toda autoridad, su obediencia radical a Dios por encima de cualquier señor césar [dado que no era fácil decir "Jesús es el Señor" porque para los romanos solo el César era el Señor y los creyentes en Jesucristo morían por la gran persecución de ese imperio], su anuncio [y denuncio] decidido del Reinado de Dios, ponía en peligro la "paz romana [Pax romana]". Jesús se convertía en un perturbador del orden socio-político establecido por Roma.
Y sin embargo, tampoco el pueblo le defiende [lo proclamó hosanna en la entrada triunfal y cinco días después prefirió que lo crucifican]. Jesús ha decepcionado profundamente la expectación política que su aparición ha podido despertar en grandes sectores de la población. El pueblo esperaba algo más concreto, eficaz y espectacular. Algo que condujera a Israel a la destrucción del imperialismo romano y su sustitución por el Reino mesiánico judío.
2. La muerte de Jesús interpretada desde la fe en la resurrección:
La resurrección de Jesús obligó a sus seguidores a reflexionar sobre la muerte de aquel hombre abandonado por todos pero resucitado por Dios. A la luz de la resurrección, se vieron obligados a destruir el significado profundo encerrado en la muerte de aquel hombre condenado en nombre de la Ley como blasfemo, arrelogioso, perturbador del orden público, peligroso para la sociedad, pero resucitado por Dios.
Si Dios ha resucitado a Jesús, ¿Por qué ha permitido su muerte? El Dios que ha resucitado a Jesús ¿Qué hacía en la hora de su ejecución? ¿Por qué lo ha abandonado en la cruz? Los primeros creyentes han comprendido que la muerte de Jesús no ha sido un accidente más, una injusticia cualquiera. Esta muerte ha tenido que estar prevista en los designios de Dios. Esta muerte ha sido para la salvación del pueblo y de la humanidad entera.
La muerte del profeta
Los cristianos han descubierto la muerte de Jesús, resucitado ahora por Dios, no ha sido la muerte de un blasfemo sino la muerte del Profeta. En Jesús se ha cumplido el destino trágico que parece esperar a todo profeta que sabe luchar por la justicia, la libertad y la dignidad del hombre.
El profeta muere a manos del pueblo y dentro del pueblo. Pero, el profeta muere por amor al pueblo y su muerte es un servicio a la comunidad ya que descubre en toda profundidad el pecado del pueblo y, de alguna manera, le posibilita su conversión y redención.
Pero, Jesús es más que un profeta. Los primeros creyentes han comprendido que la muerte de Jesús tiene un valor único no solo para el pueblo judío sino para la humanidad entera. En la muerte de Jesús, el mismo Hijo de Dios ha muerto por amor a los hombres. Y su muerte es el mayor servicio a la humanidad, pues no solo nos descubre la profundidad de nuestro pecado sino que al mismo tiempo nos abre la posibilidad de salvación y perdón.
La muerte del justo
Los cristianos han descubierto que la muerte de Jesús, resucitado ahora por Dios, no ha sido la muerte de un pecador impío, sino la muerte del Justo. La resurrección les ha hecho ver que la justicia definitiva de Dios termina por triunfar por encima de todas las injusticias de los hombres.
En una sociedad injusta, el hombre justo resulta insoportable y su actuación es condenada y perseguida incluso en nombre de la ley y de la religión. Pero Dios no puede permitir que la justicia no triunfe y el sufrimiento del justo se pierda inútilmente.
Ahora los cristianos descubren que en la cruz ha muerto el Hijo santo Dios, "aquel que no conoció pecado" (2 Co 5, 21). No era Jesús el pecador. Somos nosotros los pecadores. Pero la muerte de Jesús no ha sido inútil. La resurrección del crucificado nos abre un camino de redención. Desde ahora podemos esperar liberación si sabemos decir no a la injusticia con el mismo espíritu de Jesús.

