domingo, 9 de febrero de 2014

ALAPAJAA WAYUU: IR O ESTAR EN EL VELATORIO…




     Continuando con la investigación educativa de la cultura Wayuu en cuanto al velatorio, nos encontramos que existen varios pasos en el proceso. La experiencia compartida y vivida en el marco del segundo entierro al que fuimos invitados, nos brinda una idea más expedita de nuestra observación—participación más entrevistas. Esto nos lleva a buscar una explicación un poco más ampliada según investigaciones recogidas de expertos calificados de la misma etnia en tal caso. De igual manera, hemos tomados los trabajos recopilados a nivel universitario.

      En tal sentido, los caracteres descritos en wayunaiki son tomados como referencias de las fuentes investigadas. Cada “clan” tiene, y contiene, una consonancia lingüística que respetamos y valoramos. Nosotros los “alijunas”, los que no pertenecemos a un clan específico nos hacemos eco de lo investigado. Pedimos disculpas por la pronunciación fonética que no corresponda. Dejamos a nuestros hermanos wayuus de cada clan hacer las correcciones del lenguaje requerido. Veamos.

      De acuerdo con el investigador y profesor José Finol del Laboratorio de Investigaciones Semióticas (LISA), Universidad de Zulia de la Facultad de Ciencias Maracaibo Venezuela, nos proporciona vía online lo siguiente:
  
     A continuación se describirá cada uno de los componentes de esta primera etapa Quataa  (muerte): Inmediatamente que se produce la muerte se envía mensajeros a avisar a los familiares. El antropólogo guajiro Guerra Cúrvelo afirma que: “A un velorio debe invitarse a personas prestigiosas  que tengan una relación de reciprocidad con la familia de uno. Es significativo en los velorios invitar a aquellos grupos familiares que suelen invitarnos a sus propios velorios (E 1994).

     Ma´yalajuu o´ulu (Cadáver en reposo): Una vez que ha ocurrido el fallecimiento el cadáver se deja en reposo durante un breve tiempo (entre 30 a 60 minutos). Según Fernández esto “es con la finalidad de que el muerto tenga la oportunidad de acomodar sus pertenencias, acomodar las ropas y enseres que se va a llevar consigo. Si no hacen eso, puede quedar penando el alma del muerto en la casa donde falleció (1995:5). Frecuentemente las ropas del difunto son recogidas y se guardan en una susu (mochila), la cual normalmente se cuelga del techo de la casa.

        A´yotuna ale´eru awarianta (Embalsamamiento): Una vez finalizado el reposo, los familiares proceden a verter en el estomago del difunto de medio litro a un litro de chirrinche (ron). El propósito de esta operación es evitar que el cuerpo comience a descomponerse demasiado rápido. Hoy es común que el ron, siguiendo costumbres occidentales, sea sustituido por formol.

        O´oojinusu (Lavado del cuerpo): Los familiares proceden a bañar, con agua y jabón, el cuerpo de la persona fallecida. Este paso del proceso de preparación del cadáver tiene no solo que ver con la descomposición del cuerpo sino también con la presentación del mismo. Generalmente se usaran las mejores ropas para vestirlo. Además, bañar el cuerpo es un acto de amor, según se desprende del testimonio de Luis González: Lo bañan (al difunto) porque lo quieren; al que no quieren no lo bañan, como si fuera un animal” (E 1995). María Uriana del clan Uriana, asevera que “si no lo bañan (al difunto) lo sueñan mucho porque todavía está entre nosotros” (E 1995).

        Asakaa na antacana sunain alapajaa (Bienvenida y saludo a los asistentes): El recibimiento de los asistentes al velorio, amigos, familiares y personas de prestigio, pone de relieve su carácter social y en particular su constitución como acto de reafirmación de los lazos de solidaridad y amistad que prevalecen entre los que allí se encuentran. A las familias que asisten al lugar del velorio se les asignan lugares específicos donde permanecer, donde colgar sus chichorros y recibir sus alimentos y bebidas que serán consumidos. De este modo los familiares de la persona fallecida se convierten en anfitriones obligados a entender el bienestar de las personas que llegan, así como brindarles las atenciones que estos merecen…[1]

        Este estudio de los pasos entre el primer y segundo entierro wayuu tiene un acervo cultural que debe ser difundido entre todos/as para su mejor comprensión. Todavía falta redactar los subsiguiente pasos que detallaremos según la fuente consultada.

        Las consideraciones y expresiones de la cosmología—espiritualidad Wayuu es un desafío significativo para comprender mejor a nuestros semejantes, dejando el lastre del exclusivismo religioso medieval del abuso teísta al que nos enclaustraron.  Debemos buscar un dialogo o puente firme de entendimiento fraterno con todas las culturas de este mundo. Aprendamos a conocernos ampliamente. En esto consiste el evangelio que extiende el puente de amor ejemplarizado en el Jesús cósmico.
    
      

     JAIRO OBREGÓN.
07/02/2014


[1] http://www.joseenriquefinol.com/v4/index.php/articulos/articulos-
en-espanol/23-etnografia-del-rito-reciprocidad-y-ritual-funer

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