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AUTOR, ESCRITOR-EDITOR Y LIBREPENSADOR EN MIS BLOGS CON LA TECNOLOGÍA BLOGGER.

viernes, 29 de agosto de 2014

¡A 51 AÑOS DE I HAVE DREAM DE MARTIN LUTHER KING!




      Sigue siendo para mí un gran privilegio reescribir de las páginas de la historia qué, como el año pasado, publiqué por esta vía del Blog personal, uno de los discursos más impactante de la vida en pro de la justicia igualitaria del color y condición social. Hablamos de Martin Luther King, el Martin Lutero Negro que defendió la causa de la indiscriminación racial en los Estados Unidos de Norte América a principios de los años 60 del siglo pasado.

    Hoy, como siempre, debemos darle el debido reconocimiento de su valentía e inteligencia cuando en estos momentos en Ferguson, Missouri se desató una fuerte protestas por la muerte brutal de Michael Brown, un joven de 18 años por parte de un policía de color blanco, el 9 de agosto de este año. La policía de inmediato actuó con severidad, tan igual a los años 60 cuando King dictaba su discurso profético. Por eso, su mensaje e inspiración no pasa de desapercibido.

     Compartimos parte de su legado histórico. Veamos.

     Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro País.

     Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aun tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado de su propia tierra.

     Por eso, hoy hemos venido aquí para dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que todos los hombres, les serian garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

     Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos, un cheque que ha sido devuelto con el sello de ‘fondos insuficientes’. Pero no reusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

     También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de Norte América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse y tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de la justicia una realidad para los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

     Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

     1963 no es un fin, sino el principio. Quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país no retorna a lo mismo de siempre. No habrá descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y de disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa genere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

     Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”

     Nunca podemos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de nuestras ciudades. No podemos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro en Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos ni quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.

     Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios dónde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento no es merecido, es emancipador.

     Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

     Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.

     Sueño que algún día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.

     Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

     Sueño que en un día, incluso en el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en oasis de libertad y justicia.

     Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

     ¡Hoy tengo un sueño!

     Sueño que en un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

     ¡Hoy tengo un sueño!

     Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

     Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de la esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

     Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra de libertad mis antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que replique la libertad”. Y si Estados Unidos será grande, esto tendrá que hacerse realidad.

     Por eso, ¡que replique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ¡Que repique la libertad desde la Montaña de piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! “De cada costado de la montaña, se repique la libertad”.

     Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, pueden unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!” [1]          





JAIRO OBREGÓN

28/08/2014

San Francisco, Venezuela




[1] Publicado por Las Reflexiones Semanarias de Jairo Obregón
 en jueves, agosto 29, 2013

martes, 26 de agosto de 2014

¡ALTO AL FUEGO EN GAZA!

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      El mundo acaba de recibir la noticia de “alto al fuego en Gaza” después de la barbarie cometida por parte del poderío israelí tras cincuenta días de bombardeo. La comunidad internacional observó como un pueblo soportó el embate cruel y despiadado, sin muchas complicaciones por parte de las potencias occidentales. La gran hazaña fue respaldada por un silencio cómplice de los organismos competentes. Eso da vergüenza.

      En esta nueva agresión, quien sale perdiendo son las Naciones Unidas qué sirvió de mampara del atropello y el desgarre. A partir de esta fecha no existe ninguna credibilidad por parte de esos organismos que cobardemente dejaron al pueblo de Gaza morir bajo el fuego de la danza de la muerte. No queda ninguna excusa.

      Pareciera qué, lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial en los Campos de Concentración a la que fueron torturado los judíos por parte de la Alemania Nazi en Auschwitz en esos horrorosos hornos. No sigo contando por la gigantesca matanza que en Europa se perpetró con el pueblo de Abraham, Moisés, David y Jesús […]. Y que ahora los palestinos estuvieran pagando los crímenes que no cometió para esa época del siglo pasado. De verdad qué no lo sé.

      Los diversos medios de comunicación en la tarde de hoy -para cuando nos enteramos-, masificaron que el grupo islamista del Hamas y Estado Israelí por medio de Egipto acordaron un “alto al fuego” de manera inmediata y prolongada.
  
     Nos solidarizamos con los niños y niñas palestinos quienes sufrieron la severidad de las bombas qué, una y otra vez, caían incesantemente sobre sus hogares viendo morir a sus seres queridos, sin tener respuesta alguna
.
    Lo   que sucedió en Gaza no fue una guerra como tal, eso fue una invasión premeditada. El motivo siempre es el mismo, avanzar hasta llegar al mediterráneo y apoderarse de los recursos naturales como el gas y el petróleo que se encuentra en estas tierras palestinense. Lo diremos hasta el cansancio.

    No más guerras por petróleo, ni por el agua, ni por supremacía alguna.  Respaldamos a Palestina por ser un pueblo que vive bajo un cielo abierto su propio campo de concentración. Para nadie es un secreto que este pueblo no tiene derecho ni a pescar en su propio mar, no tiene derecho de diversión alguna, no tiene derecho a tener su propia casa porque se las destruyen, no tiene derecho a tener un puesto estatus de miembro pleno en las Naciones Unidas, no tiene derecho a vivir.

     El Estado Sionista se siente apoyado por los Estados Unidos y la Unión Europea que aplauden y frotan sus manos para sacarle sus jugosas y apetecibles ganancias. Esto sucede cuando ambas potencias tienen problemas económicos fiscales, producto del neoliberalismo que defiende el libre mercado. Están hasta el cuello de una gigantesca deuda y todo lo demás lo dejo a su imaginación.

     El brote de la guerra en Irak, la guerra en Siria y quien sabe más, pone al mundo a pensar que nos están llevando a una gran conflagración mundial. Las sanciones a Rusia y las provocaciones a China serian el no retorno de la humanidad. Esto sin contar la urgencia ecológica y del cambio climático que agrava más el estado de cosas que pasan por este mundo.

      Por otro lado, la solidaridad internacional se activó de manera casi inmediata al pueblo de la Franja de Gaza. Venezuela envió ayuda de alimentos, medicinas y ropa entre otras más en un avión de carga de su propia Fuerza Aérea, siendo tramitada por el país de las pirámides, Egipto. Suramérica se solidarizó de inmediato, el Mercosur, la Unasur como complemento integrador de este subcontinente.

    Damos gracias a Dios por este alto al fuego. Pero el hecho de haber un alto al fuego, no resuelve del todo el problema. Basta que uno de los dos den un retroceso o revés para activar el odio de raza y de clases. Hace falta la verdadera solidaridad mundial para darle respuesta colindante a los miles de problemas que deja una guerra, sea del signo que sea.

     Me duele Palestina, como cualquier otro pueblo que no pueda defenderse de un ataque feroz. Ayudemos todos a ese pueblo donde nació Jesús, con sus hermosos olivares, que los dos hermanos al fin, se den las manos y entonen el canto de la Paz. Amén.  

           
JAIRO OBREGÓN

26/08/2014

Maracaibo, Venezuela



martes, 19 de agosto de 2014

¡EL VIRUS ZOONOSIS DEL ÉBOLA!



       Una vez más el aparato comunicacional a nivel mundial de occidente ataca inmisericorde al continente negro, la madre África. Los niveles de desprecio racial son inconcebibles e intolerantes. El brote del virus Ébola ha atemorizado a la población mundial nuevamente, como el virus más mortal de la tierra.  La industria farmacéutica y sus laboratorios son los que salen beneficiados, como siempre. 

     Para darle un signo de terror usan el nombre del rio Ébola del Congo, el antiguo Zaire africano. Lo que no se dice es que hace mucho tiempo esta enfermedad ha existido como una zoonosis, en Europa, América y Asia. Desde luego, sino se toman medidas médicas, alimenticias y sanitarias causa estragos e incluso la muerte […]; como cualquier enfermedad.  

     En el Blog de Telesur, la multi—estatal de América Latina, presenta un esclarecedor artículo del mexicano Miguel Ángel Ferrer que nos hacemos eco para ponerle los puntos sobre las íes en ésta Reflexión sobre el tema del Ébola. Veamos. 
  
     Según los datos hasta ahora conocidos, la enfermedad por el virus del Ébola es una zoonosis, es decir, una enfermedad de origen animal que por algunas razones en proceso de esclarecimiento ha pasado al ser humano. También fue una zoonosis la llamada gripe o influenza española, fiebre que al principio del siglo XX se llevó a la tumba al menos 50 millones de personas, sobretodo en Europa. Se trató de una gripe de las aves, una gripe aviar.

     Fue llamada gripe española porque fue en España donde se dieron los primeros brotes de la patología, si bien hay evidencias de que el origen de la enfermedad fue en los Estados Unidos, y que llegó a Europa llevada por las tropas estadounidenses que combatieron en la primera guerra mundial.

     Igualmente fue una zoonosis aquella terrible epidemia de peste negra o peste bubónica que en la Edad Media, concretamente en el siglo XIV, mató a un tercio de la población europea de entonces, es decir a unos 25 millones de personas, así como a otros sesenta millones en Asia.

     La picadura de las pulgas de las ratas fue el vehículo para la infección. Hoy, siete siglos más tarde, la peste bubónica se encuentra aún entre nosotros, pues no ha sido erradicada, aunque son muy pocos los casos que se presentan anualmente en todo el mundo.

     Por tratarse de una infección bacteriana, la enfermedad se cura con antibióticos. Y existe, además, de probada eficacia que, sin embargo, sólo se aplica a personas muy expuestas, como el personal médico, sanitario y de laboratorio que pueda estar en contacto con el foco infeccioso.

     Entre las razones por las cuales la epidemia fue tan mortífera se esgrime la enorme desnutrición existente en Europa en esa época, lo que debilitó el sistema inmunológico de grandes capas de la sociedad. Y lo que se dice para Europa es igualmente válido y quizá con mayor razón para Asia.

     Independientemente de esa situación de escrofulosis o desnutrición agravada es evidente que la insalubridad característica de la época era el perfecto caldo de cultivo para la propagación de la enfermedad. Desnutrición o mala alimentación y falta de higiene son dos rasgos característicos de la pobreza.

     Pues una cosa semejante pasa con el Ébola. La infección proviene de la coexistencia con ciertos animales, como monos y murciélagos. Y sobre todo por el consumo de la carne de estas especies. Por ello las autoridades sanitarias recomiendan evitar ambas situaciones. Pero es muy difícil decirle a la gente que no coma murciélagos o monos cuando no tienen otra cosa qué comer.

     Más allá de las similitudes del Ébola con otras zoonosis, se sabe positivamente que la enfermedad por el virus del Ébola no es muy contagiosa, pues para la transmisión hace falta el contacto con los fluidos corporales de un infectado, como pasa con los familiares cercanos y el personal médico involucrado. Y está muy claro que el estado actual de la ciencia es infinitamente superior hoy que en la Edad Media o qué, incluso, a principios del siglo pasado.

     Y si bien la tasa de mortandad del Ébola es muy alta (entre 50 y 60 por ciento de los infectados), los fallecimientos se cuentan por centenas y no por decenas de millones, como ocurrió durante milenios con otras epidemias y otras zoonosis.

     Tratamiento médico paliativo, aislamiento, cerco sanitario, pruebas de laboratorios y, desde la aparición del sida, un enorme avance en el conocimiento y producción de agentes antivirales permiten ser optimistas acerca de un muy limitado desarrollo ulterior de esta nueva zoonosis.[1]
   
     Todo virus y bacteria al no cuidarse y tomar las precauciones médicas y científicas causan males incontables.

     A los animales se deben querer y asistir con la precaución y cuidado necesarios. En ningún momento lo antes presentado ataca al reino animal. Pues todo somos parte de la Tierra. Animales y Hombres somos Tierra.
    
     El mejor antídoto para todo mal es la Educación liberadora. La salud es también Educación.
       
        
JAIRO OBREGÓN
18/08/2014
Maracaibo, Venezuela.





[1] http://www.telesurtv.net/bloggers/Peste-bubonica-y-ebola-20140815-0001.html

domingo, 10 de agosto de 2014

¿POR QUÉ LAS PERSONAS NO SE CURAN DE SUS ENFERMEDADES?




     Leyendo un artículo sobre el estado de algunas personas que le cuesta tanto curarse o sanarse, me llamó poderosamente la atención de que la mayoría de esas personas “no quieren sanarse” o “no pueden sanarse” debido a un estado psíquico de la “no renuncia” o la “no renovación” de sus conceptos o premoniciones. La mayoría de la población mundial vive en ese estado contemplativo no sabiendo qué hacer, ni tampoco cómo salir de sus encrucijadas. Veamos.

      Un medico intuitivo tuvo una perspectiva única sobre por qué las personas no se curan. Él solía pensar que todo el mundo quería ser sanado. Y llegó a la conclusión de que la sanación es poco atractiva.

      Los impedimentos para la curación incluyen renunciar a vivir en el pasado, dejar de ser víctimas, y el miedo al cambio. Dirigir el pensamiento y la energía hacia el pasado desvía la fuerza vital de las células y los órganos que necesitan esa energía para funcionar y sanar.

      La curación requiere vivir en el presente, recuperando la energía de los traumas y heridas del pasado. Dice que la única razón para alimentar y mantener vivo al pasado es a causa de la amargura de lo qué pasó.

      Negarse a perdonar un evento o a una persona del pasado produce fugas energéticas del cuerpo. El perdón sana esas filtraciones. El perdón nada tiene que ver con no culpar a otros por las heridas que causaron.

      Tiene más que ver con liberarnos de la percepción de víctimas’.

      Cuando podemos ver un acto doloroso como parte del proceso de vida, como un mensaje o un desafío en lugar de una traición personal, la energía vital fluye de vuelta a los circuitos de energía del cuerpo físico.

      Las personas no se curan porque no se han liberado de la ilusión de ser víctima. Con demasiada frecuencia, la gente obtiene poder con sus heridas porque ha encontrado que suscita el apoyo de otros. Las heridas se convierten en un medio para manipular y controlar a los demás.

      Generalmente, la recuperación requiere hacer cambios de estilo de vida, medio ambiente, y relaciones. El cambio puede ser aterrador.

      Es fácil mantener un compás de espera, alegando que uno no sabe qué hacer, pero rara vez es cierto. Cuando estamos en compás de espera, es porque sabemos exactamente lo que debemos hacer, pero estamos aterrorizados para actuar en consecuencia…

      El cambio es alarmante, la espera da sensación de seguridad, cuando la única manera de adquirir ese sentimiento de seguridad es entrar en el torbellino de los cambios y salir por otro lado, sentirse vivo otra vez.

      La sanación requiere acción. Comer adecuadamente, hacer ejercicio diario, tomar el medicamento adecuado, genera cambios saludables en el físico.

      Soltar el pasado, dejar puestos de trabajo estresantes o relaciones inadecuadas, son acciones que sostienen la energía del cuerpo.

      Lo que apoya al uno apoya al otro, porque la energía física y energética está inextricablemente unida.

      Incluso al morir, al que todos nos enfrentamos, puede convertirse en un acto de sanación de viejas heridas que son liberadas resolviendo asuntos pendientes con los seres queridos[1]  Puntualiza el artículo referido.

      Es compleja la naturaleza humana en todas sus dimensiones. El estado de cosas que pasan repetidamente hace que no nos percatemos de las causas de una profunda sanación. El estatus y el confort por un lado recrean un estado de espera que calcina y nos sentimos “felices” al no renunciar al pasado, esa sensación de que “todo” siga igual, teniendo miedo al presente, nos mantiene no sanos, estresados, cansados, agobiados y un sinfín de cosas más.

      La curación es posible si en verdad la deseamos y luchamos para lograrlo. La batalla está en nuestras mentes. La gran mayoría de las enfermedades son psicosomáticas, nacen en la mente, y se exterioriza en el cuerpo.

      Necesitamos valor para sanarnos en salud primeramente, una buena actitud y constancia podremos perdonarnos y curarnos saliendo del pasado, viviendo el presente, y en el presente construir el futuro…Con la ayuda de Dios!   

JAIRO OBREGÓN.

10/08/2014

Maracaibo, Venezuela.







[1] Luzvida wheatgrass. ICP Institución Cultural Pachayachachiq.





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sábado, 2 de agosto de 2014

¡LA INDOLENCIA DE UN MUNDO ANTE LA TRAGEDIA SOCIAL!






     Vivimos ante nuestros ojos una condición impuesta por la mentalidad colonizada y estereotipada ilustrada para el egoísmo y el desinterés. Es casi cotidiano lidiar con el dolor de todo tipo que nos acostumbramos a ver el mal de otro sin mover ni un musculo de la cara, ni impresión alguna, ni siquiera nos damos por enterado. Por supuesto, sino es una marca o moda que comprar, no nos importa. Lo que realmente es relevante es lo que la billetera compra descontroladamente, eso sí importa de verdad. Esto no se menciona. 

     El drama humano en que nos encontramos ante la debacle económica y social está causando un “egolatrísmo” inclinado al desprecio y negación del otro. El mundo está mirando la masacre de un pueblo paulatinamente, por su condición, su color, su procedencia, su fe o religión. Estamos hablando del pueblo palestino, como el sirio, como el libio […] por sus recursos naturales. Ante esta realidad cruda nos enfrentamos con plausible indolencia e indiferencia.

     La indolencia es la causa o compañera que no viven espiritualmente, es decir, que no son conscientes y no obran apropiadamente. Es inseparables de personas corruptas, de ladrones y de criminales.

     Indolencia por un lado significa flojera, pereza o haraganería, y por el otro, indica insensibilidad y el no conmoverse ante el dolor propio o de terceros. Esto se debe a que en la antigua mitología griega la divinidad que personificaba la indolencia también representaba a la pereza. Su nombre era Ergia  y convivía con otras deidades que representaba al sueño, la quietud y el silencio. Se le pintaba como un ser somnoliento, dormía en medio de telarañas y se mostraba contrapuesto al trabajo.

     Desde un punto de vista psicológico, una persona indolente describe a quien no se afecta o conmueve ante el dolor. La indolencia social incluye ser indiferente ante el sufrimiento de una o más personas o de una comunidad.

     La indolencia social se presenta en algunas comunidades producto de un fatalismo provocado por la desesperanza y no poder cambiar el trágico entorno donde habitan, ni poder ‘salir de abajo’ aunque no se hagan esfuerzos notables en el trabajo. La obligada resignación y una aceptación forzada de la dura realidad, produciría en algunos la indolencia y una actitud de poca o ninguna solidaridad. En este caso, nos referimos a la indolencia social que encontramos en algunos niveles desposeídos de la sociedad. En casos individuales, sin importar el nivel socioecómico, el indolente es una persona egoísta por naturaleza, generalmente inescrupulosa, superficial. No reacciona ante calamidades ni tragedias.

     Los indolentes no piensan en los demás, se concentran en sí mismos. Esto les permite no sentir remordimientos, recatos ni consideraciones con otros. Así, los delincuentes son indolentes con sus víctimas y los corruptos son insensibles al daño que ocasionan.

     También nos encontramos con los indolentes ‘pasivos’ que se concentran en su propia existencia, ocupados en lograr sus propios objetivos sin ‘ver para los lados’, aunque algunos sea arribistas y perjudiquen a otros para ellos ‘subir’ o ‘ascender’. Entre los indolentes pululan los fríos y calculadores y los indiferentes apáticos. Los indolentes normalmente terminan solos y abandonados.

     Se puede dejar de ser indolente adhiriéndose a una causa común con miembros de su comunidad, participando en apoyo y respaldo en distintos eventos, siendo solidarios con las personas cercanas y con la comunidad donde se viva. El conocer los problemas de otros, aportar soluciones o colaborar con ello, poco a poco, despertará el interés y en algún momento la indolencia dará paso a la sensibilidad, al entusiasmo y a existir en sentido social[1]    
   
JAIRO OBREGÓN.

02/08/2014

Maracaibo, Venezuela.




[1] http://www.proyectopv.org/2-verdad/indolenciapsic.htm

martes, 22 de julio de 2014

¡LOS DOS PUEBLOS SERÁN UNO EN TIERRA SANTA!





     Siguiendo con la Reflexión pasada que hablamos del “Gran Conflicto” israelopalestino o palestinoisraelí, a la que nos referimos, tenemos que desestructurar un poco el gran andamiaje religioso y mediático que se cierne en esta guerra desigual e injusta contra un pueblo indefenso que muere por la arrogancia y la deshumanización de todos los poderosos habidos y por haber.

     No se puede concebir una fe ciega, atornillada en el pasado que no se vivió, que viene a ser un espejismo de un ideal que no es ni siquiera de tradición cristiana en sí, sino que pertenece a una “interpretación” de una parte de las Escrituras, que en la actualidad no tiene peso histórico y ni actual, me refiero a los “mitos” que hablan de esas “leyendas bíblicas” que sólo se asemejan al lado de los judíos que regresaron del cautiverio babilónico, trayendo una “religión” dogmática que la concibieron como verdadera, qué posteriormente la denominaron “judaísmo”. Ese Israel pasado reinterpretó las Escrituras a su favor olvidándose de Moisés que nació en tierra de Egipto, o de Abraham que era un gentil nacido en Ur de los Caldeos.

     Al no reconocer estos acontecimientos históricos por el obscurantismo que conlleva a la fanaticada, nos encontramos que la fe se convierte en odio racial e intolerancia al no aceptar, al que creemos diferentes y no como hermano. Jesús dijo qué amemos a nuestros “enemigos”, que sería como “aceptar”, o “respetar”, o “tolerar” al que no concuerda con nosotros. Esto digo porque la fe no se puede convertir en vehículo de desaprobación racial. Eso no es fe, es eso es intolerancia.

     Los israelíes y palestinos son como hermanos siameses, no se pueden separar. Los viejos odios y los actuales no pueden convertirse en una maquinaria de la muerte. Lo que sucede con la actual “guerra” no podemos ni debemos justificarla con interpretaciones torcidas y traídas de los cabellos. Sin embargo, si queremos seguir creyendo de esta manera, veamos que ambos pueblos son hijos de Abraham, porque los palestinos una buena parte de ellos son descendientes del hijo mayor de Abraham con Sara la egipcia, a la que por el odio racial de antaño no le perdonan su procedencia africana y a su hijo Ismael el ser el padre de los árabes del desierto arábigo. De esto no se dice nada. Solo lo que convenga interpretar a la medida de la investidura religiosa.

     Sé que lo que afirmo es duro. No es mi intención desacreditar a nada ni a nadie. Pero en el siglo 21 no podemos seguir con una concepción religiosa que aúpa los odios y la intolerancia. Tanto amamos a Israel como a Palestina, porque ambos son “semitas”, es decir, son descendientes de “Sem”, descendiente de Noé, según la tradición bíblica. Por lo tanto, no se puede decir, que decirle la verdad a esa parte judía es ser anti—semita, o que los hijos de Ismael como son árabes son anti—semita, es una contradicción bíblica que no tiene asidero verdadero alguno.

     La canalla mediática de occidente descarga su estratagema contra los palestinos. Ser palestino es no ser, es maldad, es no tenerle compasión, es nada. Las bombas caen en Palestina. Sin embargo, son los acusados de todo. Es ilegal defenderse. Son un país ocupado. Pero es legal matarlos. Son terroristas por lo tanto hay que aniquilarlos. Eso es lo que dicen una y otra vez los grandes medios de comunicación y las redes sociales. Nos están lavando el cerebro para desaparecer del mapa a los palestinos. Eso no es una guerra, es una invasión.

     Israel se defiende diciendo o argumentando ¿Qué pasaría si las bombas cayeran en Londres, Nueva York o en Argentina? Lo curioso es que no vemos las bombas. Las bombas caen del otro lado. Es inconcebible que unos niños palestinos los masacren en la playa con armas de alto calibre militar, ¿Dónde está la razón? Que alguien nos los explique. No hay justificación alguna.

     Ambos pueblos son llamados a ser uno. Ambos de un modo u otro, son descendientes de Abraham repetimos. Ambos son víctimas de los imperios que los destrozaron y los quieren volver a destrozar. Esa es la verdad de fondo. Muchos judíos rabinos están consiente de que la “política” y sus partidos extremistas no pueden seguir arremetiendo de ésta manera. Basta de matar en nombre de Dios o HaShem por los recursos naturales. El pecado de la Franja Gaza es tener gas natural. Israel no tiene petróleo. Esa es la verdad que molesta. Los territorios ocupados por Israel están acorralando a los palestinos sacándolos a la fuerza de su territorio, de sus hogares, de sus olivares, de sus viñedos, de sus desiertos.

     Observamos el fracaso de las Naciones Unidas, de la Liga Árabe y cuánto organismo tenga que ver con éste conflicto.  Es un genocidio decretado. No hay valentía en esos organismos que tienen el poder político de hacer algo. Por el amor a Dios paren esta guerra desigual. Ambos pueblos son distintos sí, con costumbres y cultura parecida, pero no iguales. Ambos pueblos tienen derechos a vivir en paz. Debemos crear una cultura de la armonía y tolerancia. El llamado a diálogo, no de sordos, ni de la arrogancia, sino, abierto, respetuoso, sincero, ameno, fraterno.

     Hagamos vigilia de oración por la paz en Tierra Santa para las tres religiones monoteístas como son el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Hagamos ayuno por un alto al fuego. Te pedimos oh Dios por la paz de Israel. Te pedimos oh Dios por la paz de Palestina. No nos cansemos de pedir por una noble causa. La paz sea con todos. Amén.  
               
      JAIRO OBREGÓN.

22/07/2014
Maracaibo, Venezuela.




lunes, 14 de julio de 2014

¡EL GRAN CONFLICTO EN “TIERRA SANTA”, NO AGUANTA MÁS!







     Mucho, mucho se ha dicho, mucho se ha escrito, hay demasiada información, pero todavía no sabemos por qué tanto silencio y tanto desprecio entre hermanos o vecinos. El Gran Conflicto en las tierras del lejano oriente, u oriente medio, como se quiera ver tiene una serie de implicaciones recurrente y preocupante ante la inercia e ineptitud de los organismos internacionales qué no sé, para qué sirven.

     La guerra actual que estalló hace poco, una nueva y continuada operación, cuando apenas en pocos días de que el Papa de la Iglesia Católica convocó a los líderes de Israel y Palestina en el Vaticano se vino nuevamente a bajo por la falta de conciencia y voluntad. No hay una verdadera motivación concreta de llegar a un acuerdo entre las partes. Ambas partes están sumergidos de odios y recelos mutuos. El conflicto se agudiza y se pierde la paz y la buena convivencia.

     Este conflicto se remonta al paso de los imperios tanto otomano y británico. El uno apoyaba a Palestina y el otro a Israel. No es tan cierto que este conflicto se encumbre a los tiempos bíblicos como se quiere manipular con la religión judía y también cristiana. Este conflicto es la consecuencia de los imperios que vinieron a apoderarse de sus riquezas y crearon esta situación de un callejón sin salida en estos momentos.

     Los criterios de parte y parte se convierten en un debate dónde cada uno quiere sacar partido pasando por encima del otro. El tratamiento de la información varía desde la fuente que lo quiera transmitir, sacando partido los señores del poder mundial. Las Naciones Unidas se lavan las manos, la Unión Europea se frotan las manos, los Estados Unidos mira para otro lado porque cada uno quiere su parte de la torta. En el fondo huele a hidrocarburos. Esta es la verdad de fondo. Este conflicto es por la riqueza de la energía y de la tierra que no lo van a decir. Mágicamente cuando se termine todo estoy seguro que el petróleo ganará la guerra por las potencias occidentales que son la mano que mueve la cuna. Eso huela a petróleo u otro recurso que ya han estudiado desde luego.

     Israel se defiende argumentando que tiene pleno derecho a defenderse. Lo curioso es, que no vemos por ningún lado dónde están sus víctimas y destrozos. Ellos afirman que su población está siendo atacada y que tienen que actuar preventivamente. Su gran poderío bélico y militar no tiene comparación. Por vez primera están atacando por tierra con grupos de soldados bien armados en territorio de Gaza. Actúan unilateralmente. No escuchan a nadie. Sólo ellos son los indefensos de las armas de los palestinos. Se parece a la vieja onda de David frente Goliat. Los palestinos son terroristas. No hay más remedio.

      Palestina es un gran campo de concentración a cielo abierto. Parece que están pagando en vida los que los Nazi hicieron en la Segunda Guerra Mundial a los judíos. Esa es la verdad oculta. No le pueden perdonar que los árabes hablaran con la Alemania Nazi para la destrucción de los judíos. Pero vemos que los palestinos no tienen derecho ni a tener un circo, ni a pescar, ni a festejar sino es bajo la imposición del sionismo.

     El conflicto lo originaron los árabes, pero es curioso que ningún país árabe hasta la fecha de esta intervención bélica no se haya solidarizado con la causa palestina, es decir, están solos a su suerte. Palestina es la sacrificada. Esto se nota por la grosera manipulación por los grandes medios y las redes sociales que le dan un tratamiento desigual al conflicto de dos vecinos que comparten un mismo territorio.

     Es por eso que en el otro lado, vemos los muertos dónde los niños y niñas que sufren las atrocidades del poderío israelí. Se observa bombas de racimo o de fosforo dónde lanza más de cien filamentos que destruye todo su paso contra los palestinos. La superioridad es gigantesca y brutal. No se puede responder con una barbarie sin misericordia alguna. Fuentes alternativas dicen que se trata de una limpieza étnica, porque son los niños los que caen. Se afirma que el Estado Sionista de Israel quiere abarcar mucho más territorios porque consideran que les pertenecen.

     Desde luego, se tiene que reconocer que los judío fueron sometidos por cientos de años por todos los imperios que lo hollaron, tal como la profecía de Jesús, al que ellos no aceptan como Mesías, “que Israel seria hollada por los gentiles”, se cumpliera a cabalidad. Desde el año 70 después que el Imperio Romano les destruyera pasaron por miles de penurias y crímenes por lo largo de casi dos mil años. Todos sabemos la gran matanza perpetrada por los nazis de llegar al exterminio. Mucho dolor. Muchas muertes incontables. Pero observamos que dicha matanza fue operado en los campos de concentración que estaba en Europa. No en tierra santa, como comúnmente se denomina.

     Son las corporaciones o trasnacionales las que están metidas hasta cuello. Todo esto se oculta. Ahí está metidas las manos de los poderosos. Repito, ese conflicto huele a petróleo puesto que en Gaza hay una gran reserva de gas natural en sus costas con el mar mediterráneo. A eso nos referimos. Esa es la pura verdad. No se siga manipulando más.

     Nos duele tanto los niños y niñas palestinos y judíos. Todos tienen derecho a vivir en paz. No queremos ver que una parte destruya a la otra. Por el amor a Dios, basta de matar por los recursos naturales. Alto al fuego, pedimos por la paz de Israel y la de Palestina. Oremos porque ambos sean uno, que se quiten las enemistades. Sabbat Shalom a Israel. Salam Maleicum a Palestina. Te lo pedimos oh Dios. Amén.   
            
     JAIRO OBREGÓN.
14/07/2014

Maracaibo, Venezuela.