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lunes, 5 de mayo de 2014

¡CRISTIANISMOS ORIGINARIOS, EL PAPEL PROTAGONICO DE LAS MUJERES!




     Hablaremos, desde una perspectiva liberadora de las mujeres comprometidas con el evangelio, aquellas que no se dejaron poner el sello de lo “establecido” por el poder “patriarcal”, que no dieron su brazo a torcer frente a las distintas injusticias que percataban, de aquellas mujeres junto con hombres de valor que se identificaron con el Camino de Jesús que era totalmente diferente al que conocemos actualmente.

     Las mujeres constituían un brazo particular de ese camino que Jesús emprendió –deducimos por los cristianismos originarios dándole una relectura a los contenidos- para dar a conocer su ministerio a favor de los pobres y desposeídos. No era nada fácil para unas mujeres campesinas de la tierra palestinense ejercer una figura protagónica en medio de una concepción conservadora de los grupos religiosos dominantes y del poder político excluyente.

     Jesús vio en las mujeres una mirada decisiva de aceptación de su mensaje liberador de la “gran opresión” a la que todos y todas estaban pasando. Lo que realmente vio Jesús en las mujeres comprometidas con su movimiento fue su espíritu de entendimiento, desprendimiento, coraje, por ver ellas en ese hombre galileo una mirada introspectiva de su sentimiento de amor verdadero hacia ellas y la comunidad.

      Los hombres por su parte, establecían su otro brazo, estaban comprometidos sí, hasta que no hubieran problemas, desde luego, eran más “fanfarrones” hablaban mucho, cuestionaban todo, daban muchas vueltas, y los resultados poco favorables –algo parecido a la realidad actual- al camino establecido por Jesús que era el ¡Reino de Dios! Que no es otra cosa que: ‘la dignidad humana y el bien común’, -en palabras más o menos de Albert Nolan- eso para nosotros era su ministerio; no estamos hablando de la presunción griega de un cielo como tal.

     La certeza de la resurrección que caracteriza al movimiento cristiano primitivo –originario- se debe al éxito misionero de las primeras testigas y testigos de la resurrección. En este punto, partiré del texto de la resurrección de Lucas 24,1-12, siendo que Lucas presenta esta historia de manera diferente a aquellas narradas por Marcos y Mateo. `Mateo corrige el silencio de las mujeres marcanas en el episodio de la tumba vacía (Marcos 16,1-8) y, contrariamente a Lucas, las mujeres mateanas se benefician de la visión y de las palabras del Resucitado quien les pide que lleven la noticia de la resurrección a las once. Cosa que ellas harán a toda prisa (Mateo 28, 1-10; cf. Lucas 24, 1 -12).

     En Lucas las mujeres aparecen vinculadas a la proclamación del Reino de Dios, a los anuncios de la pasión, están presentes en la crucifixión y sepultura de Jesús, en la tumba vacía el domingo de resurrección y en el aposento alto, en espera de la realización de la promesa del Espíritu Santo. Aunque la responsabilidad y organización de la misión corresponde a los Doce, Lucas afirma la presencia y la participación activa de las mujeres en los acontecimientos fundadores y constitutivos de la Kerigma. Esta afirmación contradice la interpretación tradicional según la cual Lucas en este episodio de Lucas 24, 1-12, tendría el interés en disminuir la importancia de las mujeres en el anuncio de la resurrección, al revelar la incredulidad de los apóstoles.

     El evangelio de Lucas nos cuenta que Jesús partió con un grupo de discípulas y discípulos, desde Galilea hasta Jerusalén proclamando la Buena Nueva del Reino de Dios (Luc. 8, 1-3) sabiendo incluso que estaba arriesgándose a una confrontación con las autoridades judaicas y el poder romano –judeoromano- que ejercía dominio sobre Jerusalén (12, 4-5). Jesús incluso, llega a advertir a sus discípulas y discípulos sobre el miedo que generaría esa confrontación y que llevaría incluso a que algunos lo abandonaran. Jesús fue crucificado por los romanos como un agitador político. La crucifixión era para intimidar al pueblo, por eso, muchas de las discípulas y discípulos huyeron, y Pedro incluso, lo negó.

     En el camino al calvario, Lucas nos narra que una gran multitud del pueblo y mujeres lo seguían hasta el calvario demostrando su solidaridad (Lc. 23, 26-30). ¿Cómo interpretar el coraje de las mujeres siendo que, quien mostraba simpatía y solidaridad por un crucificado y lloraba su muerte, podría ser preso, torturado y muerto?

      ‘La reacción de los discípulos y discípulas ante la ejecución de Jesús fue muy diferente. Mientras los varones huyen, las mujeres permanecen fieles y a pesar de que los romanos no permiten ninguna interferencia en su criminal trabajo, asisten desde lejos a su crucifixión y observan más tarde el lugar de su enterramiento’.

     Lucas nos narra este episodio donde las mujeres aparecen no solo como observadoras a distancia sino como próximas a Jesús, pues les dirige la palabra. Entre estas mujeres cuyo número no se ha precisado, tres son evocadas: María Magdalena, Juana y María la madre de Santiago. Estas mujeres y las “otras” son las primeras en recibir el mensaje de resurrección de Jesús (Lc. 24,4-6), en ser testigos oculares de la tumba vacía (Lc. 24,2-3) y en llevar y difundir, la noticia concerniente a la resurrección de Jesús (Lc. 24,9).

     Es en el final del evangelio que Lucas hace un resumen del seguimiento de las mujeres Galileas y de los pasos decisivos emprendidos después de la muerte de Jesús en Jerusalén. Ellas venían siguiéndolo desde Galilea (Lc. 8,1-3). Desde el principio hasta el final (Lc. 23, 55-56). Y su seguimiento se da a través del servicio, entendido en Lucas como una práctica solidaria del amor al prójimo. Ellas son “servidoras”. ‘La presencia de las mujeres en el grupo de discípulos no es secundaria o marginal. Al contrario. En muchos aspectos, ellas son modelo del verdadero discipulado…[1]   
                  
JAIRO OBREGÓN.
03/05/2014
San Francisco, Venezuela



[1] Maricel Mena López, [Ribla-61-Maricel] mmena@javeriana.edu.co



martes, 29 de abril de 2014

CRISTIANISMOS ORIGINARIOS, TEMA CANDENTE EN LA ACTUALIDAD!




     Éste es un tema de estos tiempos contractual y controversial en la era actual, que está en pugna con los viejos modelos religiosos y culturales que le dieron en tiempo subsiguiente otro sentido, sobre todo con los denominados Padres de la Iglesia en el principio de la Era Cristiana, en la Edad Media con los Concilios romanos, la exacerbada dominación de las potencias occidentales que nos colonizaron en esta parte del mundo llegando a posesionarse en los actuales momentos modernos y posmodernos.

      Este fin de semana pasado fuimos invitados (nosotros) los profesores de cultura Jairo Obregón y Janeth Barreto a el Encuentro Docente del Centro Venezolano de Estudios Teológicos (CEVET) de la ciudad de Maracaibo, donde se estuvo dando una ponencia sobre: “Cristianismos Originarios, claves para una cristología contextual  y Liberadora”, presentados por el Dr. Carmelo Álvarez y el Obispo Gamaliel Lugo. Felicitamos la profundidad y estilo de los expositores en ese Evento. De este tema tan extenso de tratar, paso a dar una Reflexión con unos contenidos relatados para los lectores/as de nuestro Blog de Internet.

     La Revista Ribla#22 presenta un artículo que nos da una idea ampliada de éste tema candente en la actualidad que en otro sentido, todavía está colonizada religiosamente. Veamos.

     Eduardo Hoornaert en 1985, en su libro “La memoria del pueblo cristiano” de la serie “Teología y Liberación”, hacia una dramática relectura de la “Patristica”. Señalaba que nuestra visión de la iglesia de los tres primeros siglos está dominada por la imagen que creo Eusebio, Obispo de Cesarea, en su historia Eclesiástica. Y que Eusebio escribió en la euforia de la conversión del Emperador Constantino y el “triunfo” de la iglesia antes perseguida por el imperio y ahora reconocida por él como aliada. Por lo tanto, el obispo presenta una visión de una iglesia bien ordenada con una estructura de mando que la subordina a los obispos. Es una iglesia que desde su comienzo se va preparando para ejercer el poder en la sociedad. Pero Hoornaert nos proponía que ésta fue una distorsión de la realidad, pues las iglesias, en estos siglos de persecución eran comunidades de fieles organizadas desde la base y guiadas por pastores escogidos por los mismos fieles de entre su propia asamblea. Se exige, entonces, por amor a la verdad, una relectura del imaginario histórico para que corresponda mejor, tanto a la verdad histórica como a nuestras necesidades pastorales.

…queremos profundizar el proyecto de relectura que inició en América Latina Eduardo Hoornaert. Y queremos limitarnos a los primeros cuarenta años de las comunidades de seguidores de Jesús. Los años entre su muerte (aproximadamente 30 d.C) y la destrucción de Jerusalén, durante la gran guerra judeoromana, en el año 70 d.C. Desde nuestras comunidades en América Latina, es evidente que conocer esas comunidades, exige conocer los desafíos que enfrentaron en su realidad. Esto es lo que dibujan a grandes rasgos Mesters y Orofino en su artículo sobre la coyuntura palestina de esos años agitados del primer siglo...[1]

     La modernidad vino a cuestionar la presunción del cristianismo romanizado depositario de la verdad. Hoy, creemos mucho más en la verdad científica, empírica y matemáticamente comprobada, que en las verdades religiosas. Ya no es importante el tiempo interior, el tiempo ligado a la conciencia, el tiempo vivido, el tiempo escatológico.

     La economía moderna, por su parte, como nos advierte Amartya Sen ha sido sustancialmente empobrecida por la distancia creciente entre economía y ética. Esto se percibe en el déficit de nutrición, salud, educación, de recursos naturales, que tienen hoy amplios grupos humanos. A esto se suma las actividades extractivas de metales como el oro y la plata, de actividades económicas en la que la persona humana queda en segundo o en tercer lugar de las ganancias.

     Hoy día, creemos en Jesucristo y en el mercado pero no en el prójimo. Somos indiferentes de que 2/3 de la población no tiene acceso a los bienes que el mundo globalizado ofrece. Practicamos una religión sin amor, pues nuestra medida es el placer y la satisfacción individual, pero no atendemos al dolor de nuestro semejante.

     La crisis social que vive los países latinoamericanos [hoy en día se vive un proceso liberador en algunos países progresistas el cual es fuertemente atacado por las oligarquías para que no se dé], nos invita hoy a pensar sobre el futuro del desarrollo humano y la misión del cristianismo en el contexto de una globalización inhumana y excluyente. La pobreza es uno de los males actuales y la pregunta es si estamos dando de nosotros mismos frente a ella o, suponiendo que no, cómo podemos afrontar este desafío desde nuestro camino espiritual. La globalización en la actualidad nos ha convertido en personas que nos sentimos tan alienadas, fragmentadas y aisladas en nuestro ser interior, que buscamos, en la acumulación de objetos, conocimiento y poder, llenar ese vacío que sentimos. Por eso pienso que lo espiritual es un elemento altamente político en nuestra era actual.[2]

     Por lo tanto, los cristianismos originarios, serán originarios desde la praxis de liberación, tomando en cuenta la originalidad de la vida y obra de Jesús. De cómo llevó a cabo una revolución que desafiaba lo establecido por las clases de poder que esclavizaba y marginaba al ser humano (hombre/mujer), donde su mensaje liberador daba vida abundante de fe, esperanza y amor. Ese mensaje no fue comprendido en el transcurso de la historia de la era cristiana. Este es ahora un origen que se debe retomar para la continuidad de la fe y la vida. Seamos originarios en el amor.

          
       



JAIRO OBREGÓN.
29/04/2014
San Francisco, Venezuela





[1] http://www.dei-cr.org/libreria-dei/disponibles/ribla-22-cristianismos-originarios-30-70-d-c/
[2] www.claiweb.org/ribla/ribla61/12%20MaricelML.doc‎

miércoles, 23 de abril de 2014

¡EL DESCANSO APOCALÍPTICO MUNDIAL DE LA MADRE TIERRA!




     El 22 de Abril de cada año, es un día, como todos los días para la Reflexión sincera y genuina de la continuidad de la vida de nuestra Madre Tierra, y por ende la vida de toda especie, incluyendo al hombre/mujer que esta enloquecido en el consumismo de los recursos naturales que es como matar a su propia madre que le da todo: La Tierra.
 
      La Iglesia, cualquiera que sea su concilio, denominación u organización está en el deber imperante de hacer conciencia en sus liturgias, servicios y actividades que realice sobre este tema tan importante: La Vida en el Planeta.

      Felicito a la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana, a los Movimientos Ecológicos, a los Pueblos y Comunidades Indígenas, a los Gobiernos Progresistas y a todos y todas con un grado más o menos de conciencia que haciendo pequeñas obras se puede hacer mucho de verdad por la salvación del Planeta.
   
     Tomando uno de los escritos del escritor brasilero Leonardo Boff, quien tiene más de treinta años en la lucha por la defensa de la Madre Tierra, refiere a su vez de otro escritor Waldemar Boff un artículo muy particular acerca de un apocalíptico texto para meditar y concientizar nuestro proceder ecológico,  suscribo lo siguiente. Veamos.

     …Nadie sabe con seguridad el día ni la hora. Y es que, casi sin darnos cuenta, estamos ya en medio de ella. Pero que está viniendo, lo está, cada vez con más intensidad y nitidez. Cuando suceda el gran vuelco, todo va a parecer como si fuese sorpresa.

     Aunque haya datos seguros que apuntan a la inevitabilidad de los cambios globales debidos al clima, con consecuencias que los científicos tratan de adivinar, pero que seguramente serán para peor, los intereses económicos de las grandes naciones y la falta de visión de sus dirigentes no les permiten tomar las medidas necesarias para mitigar los efectos y adaptar su modo de vida al estado febril de la tierra.

     Podemos imaginar un escenario plausible en el que los huracanes barrerán regiones enteras. Olas gigantescas se tragarán ciudades y civilizaciones, yendo a morir a los pies de las montañas. Sequias prolongadas harán que se cambien todas las riquezas por un simple vaso de agua sucia. El calor y el frio extremos harán que recordemos con nostalgia las historias de las abuelas que hablaban de la brisa de la tarde y de cálido fuego del hogar en el invierno, siempre previsible, y de los frutos madurados al calor de un sol de verano benéfico. Se comerá sólo para sobrevivir, siempre poco y de dudoso gusto.

     Pero todo esto no será lo peor. La madre, enloquecida, no conseguirá enterrar a la hija, y el nieto matará al abuelo por un cacho de pan. El perro y el gato, amigos del hombre, serán buscados por todas partes como única posibilidad de saciar el hambre. Los vivos envidiaran a los muertos y no habrá quien llore la muerte de los niños. El hambre llegará a tal punto que, como en la Jerusalén sitiada, los hambrientos guardarán la próxima víctima de la muerte para disputarle la carne flácida.

     ‘El país será devastado y las ciudades se convertirán en escombros. Durante el tiempo que quede devastada, la tierra descansará por los sábados que no descansó cuando habitabais en ella’ (Levítico 26, 33-35).

     ¿Pero será el fin de toda la biosfera? No. Por causa de los justos y sensatos, Dios abreviará esos días y no destruirá toda la vida sobre la Tierra, manteniendo la promesa que hiciera a nuestro padre Noé. Pero es necesario que el ser humano pase por esa tribulación para que despierte de su egocentrismo y reconozca en definitiva que él es parte de la comunidad de la vida y su principal guardián.

     ¿Qué hacer para prepararnos para esos tiempos? Primeramente, reconocer que ya vivimos en ellos. Hoy ya no se sabe cuándo habrá lluvia o hará sol.

     Después, es importante quedarse en silencio, vigilando y observando las señales que indican la aceleración de los procesos de cambios. Y sobre todo es imprescindible convertirse, cambiar de hábitos de vida, un cambio personal, profundo y definitivo. Solo entonces estaríamos en condiciones morales de pedir a otros que hicieran lo mismo. Pero, como en tiempos de los profetas, pocos oirán, algunos escarnecerán y la mayoría se mantendrá indiferente permitiéndose toda suerte de libertades como en los tiempos de Noé.

     Deberíamos también volver a las raíces, volver a empezar, como tantas veces lo hizo la humanidad arrepentida, reconociendo que somos apenas criaturas y no Creador, que somos compañeros y no señores de la naturaleza; que para hacer felices es indispensable someternos a las grandes leyes de la vida y oír con atención la voz de nuestra conciencia. Si obedecemos a esas leyes mayores, recogeremos el fruto de la Tierra y la alegría del alma. Si las desobedecemos, heredaremos a una civilización como esta en la que estamos viviendo, llena de avidez, guerras y tristezas.

     Para los tiempos de carestía que vendrán es fundamental recuperar las artes y las técnicas ancestrales de plantar, recoger, comer; cuidar de los animales y servirse de ellos con respeto; hacer utensilios y herramientas con arte y tecnología local; seleccionar y plantar las hierbas que curan y los granos que nutren; recoger para tejer; preservar las fuentes de agua, encontrar los lugares apropiados para cavar los pozos y aprender a guardar las aguas de las lluvias. Es entrar en la facultad de la economía de la escasez, de la sobriedad compartida y de la belleza despojada. De ese saber recuperado y enriquecido surgiría la civilización del contentamiento, una biocivilización, la Tierra de la buena esperanza.

     Después de esa larga temporada de lágrimas y esperanzas, superaremos esa estúpida guerra de religiones,  esa intolerable disputa de dioses. Más allá de los profetas y tradiciones, más allá de las morales y liturgias, quien sabe, volveremos a adorar bajo múltiples nombres y formas al único Creador de todas las cosas y Padre—Madre de todos los vivientes en el gran Espíritu que une e inspira todo, entrelazados amorosamente en una única fraternidad universal. Y podremos en fin organizar verdaderamente la unión de los pueblos del mundo y un auténtico parlamento de todas religiones. [1]   
             
JAIRO OBREGÓN.
22/04/2014
San Francisco, Venezuela




[1] http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=628

sábado, 19 de abril de 2014

¿OTRA SEMANA SANTA SERÁ POSIBLE…?




    Leyendo, y re—leyendo los contenidos bíblicos, teológicos y contractuales hemos encontrado con una serie de posturas que deben revisarse y atendidas en el devenir de los tiempos. Tales figuras son antiquísimas y en el escenario actual su construcción a la que fue propuesta. Me refiero a la llamada “Semana Mayor” o “Semana Santa” que la tradición cristiana le dio concreción.

     En efecto, muchos de nuestros comentarios bíblicos al uso, todo ese conjunto de conceptos e imágenes que se manejan en las homilías, pareciera que se mueve en <<otro mundo>>, un mundo propio de referencias bíblicas intrasistémicas, que funcionan con una lógica particular diferente, y que están de antemano inmunizadas contra toda crítica, porque, en ese ambiente bíblico—litúrgico al que están destinados, en las homilías, los <<fieles>> deben recibirlo todo sin chistar, sin siquiera preguntar, y, mejor aún, sin espíritu crítico y <<con mucha fe>>. Quienes tenemos una fe más o menos crítica, una fe que no quiere dejar de ser de personas de hoy y de la calle, nos preguntamos: ¿es posible celebrar la semana santa de otra manera? ¿Así como buscamos <<otra forma de creer>>, hay <<otra forma de acoger y celebrar la semana santa>>?

     Veamos. Comencemos preguntándonos: ¿Qué sienten, qué sentimos, ante la semana santa, muchas personas hoy?

      Muchos creyentes adultos (trabajadores, profesionales de las más variadas ramas, y también intelectuales o simples personas cultas) se sienten mal cuando, en semana santa, por la especial significación de estos días, o por acompañar a la familia –y con el recuerdo de una infancia y juventud tal vez religiosa-, entran en una iglesia, captan el ambiente, y escuchan la predicación. Se sienten de pronto sumergidos de nuevo en aquel mundo de conceptos, símbolos, referencias bíblicas… que elaboraban un mensaje sobre la base de una creencia central que fuera del templo uno nunca se encuentra en ningún otro dominio de la vida: la <<Redención>>. Estamos en una semana santa, y lo que celebramos –así perciben en el templo- es el gran misterio de todos los tiempos, lo más importante que ha ocurrido desde que el mundo es mundo: la Redención. El <<hombre>> fue creado por Dios (sólo en segundo término la mujer, según la Biblia), pero ésta, la mujer, convenció al varón para que comieran juntos una fruta prohibida por Dios. Aquello fue la debacle del plan de Dios, que se vino abajo, se interrumpió, y hubo de ser sustituido por un nuevo plan, el plan de la Redención, para redimir al ser humano que está en <<desgracia de Dios>> desde la comisión de aquel <<pecado original>>, debido a la infinita ofensa que dicho <<pecado>> le infligió a Dios.

     Ese nuevo plan, de Redención, exigió la <<venida de Dios al mundo>>, mediante su encarnación en Jesús, para así <<asumir nuestra representación jurídica ante Dios y pagar>> por nosotros a Dios una reparación adecuada por semejante ofensa infinita y es por eso por lo que Jesús sufrió indecibles tormentos en su Pasión y Muerte para <<reparar>> aquella ofensa y redimir así a la humanidad, consiguiéndole el perdón de Dios y rescatándola del poder del demonio bajo el que permanecía cautiva.

      Ésta es la interpretación, la teología sobre la que se construyen y giran la mayor parte de las interpretaciones en curso durante la semana santa. Y éste es el ambiente ante el que muchos creyentes de hoy se sienten mal, muy mal. Sienten que se asfixian. Se ven trasladados a un mundo, que nada tiene que ver ni con el mundo real de cada día, ni con el de la ciencia, el de la información, o del sentido más profundo de sus vidas. Por ese malestar, otros muchos cristianos no sólo se han marchado de la semana santa tradicional, sino que se han alejado de la Iglesia.

     ¿Hay otra forma de entender la Semana Santa, que no nos obligue a transitar por el mundo manido de esa teología en la que tanto ya no creemos?

     ¿No <<creemos>> hemos dicho? Ante todo hay que decir –para alivio de muchos- que efectivamente, se puede no creer en tal teología. No se trata de ningún <<dogma de fe>> (aunque lo fuera, tampoco ello la haría creíble). Se trata de una genial construcción interpretativa del misterio de Cristo, debida a la intuición medieval de San Anselmo de Canterburry, que desde su visión del derecho romano, construyó, <<imaginó>> una forma de explicarse a sí mismo el sentido de la muerte de Jesús. Estaba condicionado por muchas creencias propias de la Edad Media, e hizo lo que pudo, y lo hizo admirablemente: elaboró una fantástica interpretación que cautivó las mentes de sus coetáneos tanto, que perduró hasta el siglo XX. Habría que felicitar a san Anselmo, sin duda.

     …Bajo la semana santa que oficialmente se celebra, no dejan de estar, allá, lejos, bien dentro de sus raíces ancestrales, las fiestas que los indígenas originarios ya hacían sus celebraciones sobre la base cierta del equinoccio astronómico. Se trata de una fiesta que ha evolucionado muy diferentemente en cada cultura, y muy creativamente al ser heredada de un pueblo a otro, y al contagiarse de una religión a otra. Una fiesta que fue heredada y recreada también por los israelitas nómadas como fiesta del cordero pascual, y después trasformada por los israelitas sedentarios como fiesta de los panes ácimos, en recuerdo y como reactualización de la Pascua, piedra angular de la identidad israelita…Fiesta que los cristianos luego cristianizaron como la fiesta de la Resurrección de Cristo, y que sólo más tarde, con el devenir de los siglos, en la edad oscura de la Edad Media, quedó opacada bajo la interpretación jurídica de la Redención…

     ¿Por qué quedarse, pues, prendidos de una interpretación medieval, cautivos de una teología y una interpretación que no es nuestra, que ya no dice nada, y que podríamos abandonar porque ya cumplió su papel? ¿Por qué no sentirse parte de esta procesión tan humana y tan festiva de interpretaciones y hermenéuticas, de mitos y <<grandes relatos>> incesantemente renovados y recreados, y aportar nosotros también a esta trabajada historia nuestra propia parte, lo que nos corresponde hoy, con creatividad, responsabilidad y libertad? No podemos dejar de pensar que <<Otra semana santa es posible>>… y ¡urgente! Al menos legitima también. [1]        

      
JAIRO OBREGÓN
19/04/2014

San Francisco, Venezuela.



[1] http://www.servicioskoinonia.orgnn
/biblico/140413.htm

miércoles, 9 de abril de 2014

“LA DESESTRUCTURACIÓN DE LA CULTURA WAYUU POR PARTE DE ALGUNAS IGLESIAS…”






     Hace unos pocos días estuvimos compartiendo en un acompañamiento con nuestros hermanos indígenas Wayuu en algunos velorios, al cual fuimos invitados nuevamente de manera respetuosa en este año en curso. Como es propicio de su cultura la comida abundante y bebida son parte de los usos y costumbres que valoramos de un pueblo que no se resigna en perder su identidad y arraigo ancestral.

     Observando y participando, nos encontramos con la inquietud latente –por lo menos en Jagüey de Monte un poblado de la Concepción al oeste de Maracaibo de los hermanos y hermanas indígenas que han desarrollado una iglesia o comunidad de creyentes de la UEPV[1], donde se valora y respeta la interculturalidad indígena como parte de su pastoral Negra India y contra toda discriminación, éste es un movimiento liberador del Evangelio para la cosmovisión de los pueblos originarios- que la “desestructuración”[2] de la cultura Wayuu por parte de algunas iglesias evangélicas y pentecostales es un motivo preocupante de investigar.

     Nuestro propósito no es ni enjuiciar, ni señalar, ni nada parecido. Esta observación nace del sentir de los indígenas que se sienten menospreciados por sus propios hermanos. La situación ha llevado al desconocimiento de los valores, usos y costumbres de la etnia wayuu, por parte de otros wayuu, en un enfrentamiento intercultural. El etno—racismo[3] ha desestructurado la estructura socio—cultural por una postura religiosa dominante traída de la mentalidad colonial que todavía permanece como modelo desestructurante y modelador de otras culturas lejanas, antiquísima y fuera del contexto bíblico. Lo que verdaderamente se esconde es la estructura del odio de clases, que hace que se enfrenten hermanos de una misma raza, por enfoques distorsionados ajeno a la armonía y respeto entre todos.

     …Los investigadores que los primeros cambios y desestructuración que sufre la experiencia religiosa wayuu actualmente ha sufrido modificaciones a tal punto que “Maleiwua[4] (su principal deidad) se convirtió en el Dios cristiano, los mitos perdieron fuerza y los ritos referidos al culto de las deidades desaparecieron, quedando sólo algunos aspectos de todo el sistema prácticas y creencias religiosas propias de la cultura indígena.
     Los comunicadores señalaron que desde los años 70 y 80 ingresaron misiones pentecostales a la región, estableciéndose en comunidades que basan su prédica en la Biblia, y quienes resaltan el rol de Espíritu Santo, expresado en la noción de haber renacido, expresado por signos evidentes como el don de lenguas o glosalalia[5] en los momentos de trance, y don de profecía, y sanidad.

     …el proselitismo[6] realizado por estas iglesias evangélicas donde sus líderes juzgan toda creencia anterior acusándola de demoníaca. Sin embargo, la incidencia de las nuevas iglesias evangélicas en el sistema religioso wayuu, frente a los elementos de su cosmovisión ha jugado un papel fundamental en la preservación de la cultura wayuu y de cohesión de los miembros de los grupos familiares, pese a que hace dos décadas, los espacios de la Guajira venezolana y colombiana han sido escenario de campañas de reclutamiento de diferentes grupos evangélicos pentecostales y un grupo significativo de wayuu ha abrazado la nueva religión.

     La presencia de las iglesias evangélicas pentecostales dentro del medio wayuu ha tenido repercusión en la comunidad, porque en la nueva creencia se busca darle sentido a la tradición con relectura de los ritos más importantes de la experiencia religiosa wayuu. Lo que pareciera contradictorio, dadas las restricciones de acceso a lo que es la doctrina de las Iglesias pentecostales, generando así una ambivalencia en los comportamientos cotidianos y en los rituales-

     Las comunidades explicaron que tras de las razones por las cuales las iglesias cristianas pentecostales han sido exitosas en este medio es por su carácter de organización simétrica, lo que facilita un acoplamiento con la unidad de organización política y social wayuu. Esto también permite a quienes se convierten en pastores conservar su autoridad local (apüshi).
     …ante los cambios que se observan en la experiencia religiosa wayuu y las combinaciones de las expresiones religiosa que están gestando pudiera originarse un nuevo tipo de sincretismo…[7] 

       Por todo lo expuesto, todavía se domina por la estructura de poder esclavizante que confunde para dividir y luego seguir con su hegemonía con la religión cristiana occidental, la cual, juzga la cultura que no se le arrodille ante sus vacas sagradas y becerros de oro. Prácticamente acusan a otras culturas confundiéndolas para perpetuarse. El sincretismo[8] religioso es un motivo de observación continua. Es una gran trampa. De alguna manera todos estamos en el meollo del enredo. Debemos seguir educando para la liberación de los pueblos oprimidos por la tergiversación. La tarea no es nada fácil. La batalla está en la mente y en las emociones. Aprendamos a descolonizar la conciencia. Te lo pedimos Padre Dios de todos y todas. En Jesús, Amén.   
             
              
     
          
JAIRO OBREGÓN
08/04/2014

 Maracaibo, Venezuela.        






[1] Unión Evangélica Pentecostal Venezolana
[2] Desestructuración o descomposición interna de la estructura
 por diferencias generalizadas.
[3] Racismo dentro de la propia etnia.
[4] Maleiwa, deidad principal Wayuu.
[5] Glosalalia o pronunciación de una o varias
Lenguas.
[6] Proselitismo, acto de convencer a los demás
a unirse a su procedencia.
[7] http://www.noticiacristiana.com/sociedad/2006/12/denuncian-
desestructuracion-en-cultura-wayuu-causados-por-iglesias-evangelicas.html
[8] Sincretismo, un intento de unificar dos polos opuestos. 

lunes, 31 de marzo de 2014

AGUA, ¿DERECHO O NEGOCIO?




     ¡Oh, cuanto más le vamos a pedir a la Madre Naturaleza lo que tanto gastamos sin conciencia muchas veces, aun sabiendo el grave peligro que se avecina sino se toman las medidas necesarias!

     ¿Hasta cuándo la mano del hombre depredador irrumpirá el ciclo vital de los seres vivos por la codicia incalculada que se convierte en un “negocio” en detrimento de la continuación de la vida en el planeta?

     El agua y la Energía están estrechamente relacionados entre sí y son interdependientes. La generación y transmisión de energía requiere de la utilización de los recursos hídricos, en particular para las fuentes de energías hidroeléctricas, nucleares y térmicas. Por el contrario, aproximadamente el 8% de la generación de energía global se utiliza para la extracción, el tratamiento y el trasporte de agua para varios consumidores.

     En el año 2014, la Organización de las Naciones Unidas –en estrecha colaboración con sus Estados miembros y otras partes interesadas- hacen énfasis en el nexo agua—energía, abordando en particular las desigualdades, especialmente para una gran parte de la población que vive en barrios marginales y zonas rurales empobrecidas sin acceso al agua potable, el saneamiento adecuado, alimentos suficientes y los servicios energéticos. También tiene como objetivo facilitar el desarrollo de políticas y marcos transversales de políticas que tengan como objetivo la seguridad energética y el uso sostenible del agua en lo que se conoce como economía verde o energía sustentable. Se prestará especial atención a la identificación de las mejores prácticas para el uso de agua y la eficiencia energética, para hacer que la llamada ‘industria verde’ sea una realidad.[1]

     Todo lo anterior suena muy bonito y hacemos eco de que así suceda, de verdad que sí. Sin embargo, la experiencia dice todo lo contrario. Donde exista la “mano invisible del mercado”, la “ganancia”, está por encima de todo. La mano que mueve la cuna no dejará posible que los pobres obtengan beneficios mínimos, y si nos atrevemos nos conspiran para que no seamos un referente. Quitémonos las máscaras sólo los ricos tienen el acceso mayor al agua y la energía, por una sencilla razón, porque su estatus así lo requiere. Existe una lucha de clases por la tenencia del agua. Los poderosos la tienen, los pobres la desean. No me vengan con tonterías.

     Por otro lado, el agua se malgasta y se bota sin ninguna preocupación por la propia gente de clase media y los sectores populares. Aun aquí, el agua es un privilegio. Lo digo aún con propiedad. Sé cómo se pasa trabajos y largos insomnios muchas veces por el preciado líquido. Las clases populares aprendieron al derroche de los grandes para parecerse a ellos. Esto lo decimos porque aún en Venezuela que ha llegado a cumplir muchas de las metas del milenio con respecto al agua potable para la mayoría de la población, sin embargo, todavía se pasa mucho trabajo que llegue a todos por igual. Los sectores de clase media perciben primero el agua para su consumo por más tiempo y consideración para las clases populares. Esto es una crítica al proceso bolivariano que emprende. Ojala sea escuchada. De verdad.

     Necesitamos elevar la conciencia del consumo del agua y del ahorro de la energía. La conciencia es el factor predominante para atacar el flagelo del agua que apremia. Se dice que las próximas guerras no serán por petróleo sino por el agua. Algo de esto se vio en la guerra de Irak y Libia por las reservas de agua que estos países poseen. Seriamos unos tontos en pensar que en la América del Sur con las reservas de agua que posee el acuífero “Guaraní” en la frontera compartida con Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay miembros fundadores del Mercosur las grandes potencias la pasen por alto. Por cierto ya hay bases militares extranjeras y extraterritorial que custodian lo consideran suyo. Que tal. 

     Pensemos diferente. Hagamos conciencia. Sólo las pequeñas cosas ayudan a salvar al planeta. Acordémonos que el hombre sin la tierra no vive. Seamos emprendedores de un mundo nuevo y mejor. Eso será el mejor regalo para nuestros hijos e hijas. Dios está en los detalles.

     JAIRO OBREGÓN
31/03/2014 
San Francisco, Venezuela.



[1] http://www.un.org/es/events/waterday/