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AUTOR, ESCRITOR-EDITOR Y LIBREPENSADOR EN MIS BLOGS CON LA TECNOLOGÍA BLOGGER.

lunes, 12 de febrero de 2018

NO TE METAS AL RÍO

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En esta Reflexión de la cultura oriental paso a describir un poco lo que sucede en la vida de muchas personas de la cultura occidental: ver las cosas por las apariencias, el enfrascarse en la obstinación, el prejuzgar ante los acontecimientos. Muchas veces la lógica de una mente acostumbrada a pensar más de lo debido sin mirar verdaderamente el fondo de las cosas y buscar el sentido real y consistente de lo que pasa en nuestro interior. Veamos.

Un día cuando caminaba en una región montañosa Gahutama Buda, bajo el sol del medio día le dijo su discípulo Ananda: Cuando atravesamos las montañas pasamos un arroyo, puedes retroceder el camino y traerme un poco de agua.

Ananda deshaciendo el camino llegó al agua pero cuando estuvo allí se dio cuenta de que unas carretas acababan de atravesar embarrándolo todo. Las hojas muertas que antes yacían en el fondo, ahora flotaban sobre el agua y no era bebible, no podía llevársela a Buda, así que regresó, además sabía que más adelante corría otro rio de agua cristalina.

Ananda protestó: -Entiéndelo, entre que llegamos aquí pasaron unas carretas por el riachuelo y el agua ya no es bebible.

Buda le dijo: -Lo sé, ve y siéntate en la orilla, lleve el tiempo que lleve. Siéntate y no te metas en la corriente porque si te metes en ella la ensuciaras de nuevo, solo observa y no hagas nada, el barro se asentará, entonces llena mi cuenco y regresa.

Ananda se sentó a esperar y esperando vio que el barro y las hojas se iban asentando despacito dejando el agua clara y pura tal es su naturaleza, llenó el cuenco y comprendió lo que Buda intentaba decirle.

No te metas en el rio, no sigas la corriente de tu mente, espera en la orilla y observa la naturaleza de tu mente; es esa claridad cristalina, ensuciada por pensamientos y emociones pasajeras. “Aun cuando las situaciones se vean turbias como el agua del rio en esta historia y sintamos desesperación, lo único que tenemos que hacer es detener el dialogo interior. Cuando en tu mente se encuentre en silencio, puedes escuchar tu sonido interior…tu verdadera esencia¨.

Muchas veces no entendemos las cosas que nos suceden en nuestro interior y a nuestro alrededor. El camino de la vida nos enseña a cada paso el paso que debemos seguir. Lo que pasa afuera es porque pasa adentro. Los miedos externos son nuestros miedos internos. Estamos acostumbrados a tener el control o la razón de todo cuando muchas veces no es así. Cada cosa que pasa nos enseña, cada cosa se debe aprender, cada cosa es una experiencia única. Se mira pero no se ve. Se habla pero no se siente. Se razona pero no percibimos. Decimos que entendemos y se nos olvida lo esencial.

Las apariencias no son buenas consejeras. La vida es una gran escuela donde la lección se repite sino la aprendemos de verdad. La sabiduría está en las pequeñas cosas. Aprender de las pequeñas cosas nos da la sabiduría. La paz interior es la mejor medicina que se resalta en la paz exterior. Saber esperar en el tiempo nos da la salida a una situación equivocada o inesperada.

Nada cambia excepto mi actitud, por eso todo ha cambiado.

Tu eres la mayor riqueza para ti mismo, y esa riqueza nadie puede quitártela. Porque tú no eres lo que tienes, sino lo que eres.

Jesús dijo: ":..y aprehended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas..." (Mt. 11:29).

En esto pensad. 

JAIRO OBREGÓN

12/02/2018

San Francisco, Zulia, Venezuela.


Fuente: La Espiritualidad.

miércoles, 10 de enero de 2018

EL PORTERO DEL PROSTÍBULO

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UNA GRAN HISTORIA QUE TE HARÁ PENSAR EN TODAS LAS OPORTUNIDADES QUE TE DA LA VIDA.

No había en el pueblo peor trabajo que ser portero del prostíbulo.

¡Pero qué otra cosa podría hacer aquel hombre!

El hecho es que nunca había aprendido como leer ni escribir, no tenía otra ninguna otra actividad u ocupación.

Un día, entró como gerente del burdel un joven lleno de ideas, creativo y emprendedor, que decidió modernizar el lugar.

Hizo cambios y llamó a los empleados para dar las nuevas instrucciones.

Al portero le dijo:

-      A partir de hoy, usted, además de entrar en la entrada, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y sus comentarios y quejas sobre los servicios.

-       Yo adoraría hacer eso, señor, balbució.

-       Pero no sé leer ni escribir.

-       ¡Ha! ¡Cuánto lo siento! Pero si es así, ya no puede seguir trabajando aquí.

-       Pero señor, no puede despedirme, he trabajado en esto mi vida entera, no sé hacer otra cosa.

-       Mire, lo entiendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le daremos una buena indemnización y espero que encuentre algo que hacer. Lo siento y que tenga suerte.

Dicho esto, se dio la vuelta y se fue. El portero se sentía como si el mundo se le derrumbara. ¿Qué hacer?

Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía alguna silla o una mesa, él las arreglaba, con esmero y cariño.

Pensó que esto podría hacer una buena ocupación para conseguir un trabajo.

Pero solo contaba con algunos clavos oxidados y una pinza mal cuidada.

Usaría el dinero de la indemnización para comprar una caja completa de herramienta.

En el pueblo no había casa de herramienta, debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano para comprar. Y así lo hizo.

A su regreso, un vecino llamó a su puerta:

-       Vengo a preguntar si tiene un martillo para prestarme.

-       Si, acabo de comprarlo, pero lo necesito para trabajar, ya que…

-       Bueno, pero yo se lo devolveré mañana muy temprano.

-       Si es así, está bien.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino llamó a la puerta y dijo:

-       Mire, yo todavía necesito el martillo.

-       ¿Por qué no me lo vende?

-       No, lo necesito para trabajar y además, la ferretería más cercana está a un viaje de dos días, en mula.

-       Vamos a hacer un trato – dijo el vecino.

Le pagaré los días de ida y vuelta, más el precio del martillo, ya que está sin trabajo en este momento. ¿Qué piensa?

Realmente, esto le daría trabajo por dos días más. Acepto.

Volvió a montar su mula y viajó.

A su regreso, otro vecino lo esperó en la puerta de su hogar.

-       Hola, vecino. Usted vendió un martillo a nuestro amigo.

-       Necesito algunas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus días de viaje y una pequeña ganancia más para que me las compre, porque yo no tengo tiempo para viajar para hacer las compras.

¿Qué piensa?

El ex portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Pagó y se fue. Y nuestro amigo guardó las palabras que escuchaba: “No tengo tiempo para viajar a hacer las compras”.

Si esto es así, muchos requerirán de él para viajar y traer herramientas.

En el próximo viaje, arriesgó un poco más de dinero, trayendo más herramientas de las que había vendido.

De hecho, podría economizar un poco de tiempo en los viajes.

La noticia comenzó a esparcirse por el pueblo y muchos, queriendo economizar el viaje, hacían encomiendas.

Ahora, como vendedor de herramientas, una vez por semana viajaba y traía lo que necesitaban los clientes.

Con el tiempo, alquiló un galpón para almacenar las herramientas y unos meses más tardes, se compró una vitrina y un escaparate y transformó el galpón en la primera ferretería en el pueblo.

Todos estaban contentos y compraban allí.

Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban los pedidos. Él era un buen revendedor.

Con el tiempo, las gentes de los pueblos cercanos preferían comprar en la ferretería, que tener que gastar días en viajes.

Un día se acordó de un amigo suyo que era tornero y herrero y pensó que él podría fabricar las cabezas de los martillos.

Y entonces, por qué no, los destornilladores, las pinzas, los cortadores…

Y después estaban los clavos y los tornillos…

En pocos años, se convirtió, con su trabajo, en un fabricante de herramientas rico y próspero.

Un día decidió donar una escuela al pueblo.

En ella, además de la lectura y escritura, los niños aprendían algún oficio.

En el día de la inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:

-       Es con gran orgullo y gratitud que les pedimos que nos conceda el honor de poner su firma en la primera página del libro de actas de ésta nueva escuela.

-       El honor sería mío, dijo el hombre. Sería una cosa que me daría mucho gusto, firmar ese libro, pero no sé leer ni escribir, soy analfabeta.

-       ¿Usted? Dijo incrédulo el alcalde.

-       ¿Construyó un Imperio industrial sin saber leer ni escribir? ¡Esto es increíble! Y le preguntó:

-       ¿Qué hubiera sido de usted si supiese leer y escribir?

-       Eso lo puede contestar, el hombre dijo con calma: -Si yo supiese leer y escribir…seguiría siendo el Portero del Prostíbulo.

Esta historia es verdadera, y se refiere a un gran industrial llamado…Valentin Tramontina, fundador de Industrias Tramontinas, que hoy cuenta con 10 fábricas, 5.500 empleados, produce 24 millones de unidades varias al mes y exporta bajo su propia marca a más de 120 países – en la única empresa brasileña en esta condición.

La ciudad que se menciona es Carlo Barbosa, y está en el interior del Rio Grande do Sul.

Por lo general, las oportunidades son vistas como adversidades.

Las adversidades pueden ser bendiciones.

Las crisis están llenas de oportunidades.

Si alguien le bloquea la puerta, no gaste energía en la confrontación, busque las ventanas.

Recuerde la sabiduría del agua: “El agua nunca discute con sus obstáculos, sino que los rodea”.

Que su vida sea llena de victorias, no importa si son grandes o pequeñas, lo importante es celebrar cada una de ellas.

En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

10/01/2018

Maracaibo, Venezuela.

Fuente: Adaptación del original de Jorge Bucay. Encontrado en el buscador Google. Publicado en Facebook red social: Grupo La Espiritualidad. Respeto todos los derechos reservados.


martes, 2 de enero de 2018

CREATIVIDAD Y OPORTUNIDAD

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Comenzamos un nuevo año 2018 cargado de fe y esperanza en Dios que es nuestra fortaleza y escudo para enfrentar la crisis sistemática. Este nuevo año es de recargarnos para nuevos desafíos. Es por ello que la crisis se convierte en oportunidades para crecer, crisis significa en sánscrito crecer. Esto desde luego se traduce en desafío al estado de las cosas y de sus causas.

Este es un año donde todo debe ser cambiado todo lo que podamos de manera que la creatividad y las oportunidades se desarrollen para dar pasos agigantados y atrevidos en la manera de plantearse las cosas. El seguir estancados en el lamento y la queja no ayuda en nada, solo perjudica la atmosfera y atrasa lo bueno y lo positivo. ¿De verdad la queja y el lamento ayuda en algo? De verdad que no, no ayuda en nada.

La creatividad da paso a pensar y después hacer lo nuevo y no seguir en lo mismo. La creatividad encarna la salida del caos, es darse cuenta que existen muchas cosas que no sabíamos que podíamos rehacer, replantarse y rehusarse. La creatividad desarrolla la imaginación, la inventiva y el abrirse paso de la nada. Solo una mente despierta y productiva se abre paso en medio de la tormenta y la desesperanza. La palabra no sé o no puedo es un arma que detonamos contra nosotros mismos. Hay que sacar lo mejor de nosotros para salir adelante.

La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales. La creatividad es sinónimo del “pensamiento original”, la “imaginación constructiva”, el “pensamiento divergente” o el “pensamiento creativo”… (Wikipedia).

La oportunidad es una circunstancia, momento o medio oportunos para realizar o conseguir algo. “No dejar pasar una oportunidad”, “hacen bien en aprovechar cualquier oportunidad para optimizar sus recursos”… (Google).

Muchas veces de algo que consideramos malo o negativo da paso a algo nuevo. Los experimentos desde los artesanos hasta los científicos marcaron un antes y un después y eso se dio por la creatividad y oportunidad. Una mala jugada dio paso a perfeccionar la jugada. Un traspié dio paso a dar pasos firmes. Un accidente dio paso a realizar algo ascendente.

No hay algo más peligroso que estar en una zona de confort. Nadie crea y ve oportunidad en un colchón seguro, cómodo y acogedor. Si un niño no se cae no aprende a caminar. Todo tiene su sentido mágico y misterioso en medio de todo. El mayor peligro para no pensar y actuar son los miedos y los prejuicios que nos atan atornillados a un pasado que no volverá. El ocio y la flojera no te sacan del estancamiento. Alguien dijo que el pesimista ve una calamidad en cada oportunidad. Y que optimista ve una oportunidad en cada calamidad. La peor pesadilla es una mente cerrada a la creatividad y la oportunidad.

Se cuenta de un “aguilucho” de alguna manera se crió en medio de corral de gallinas. En la medida que pasaba el tiempo era totalmente distinto a los polluelos y éstos se burlaban de ese que se creía pollo cuando en verdad no lo era. Un día vio volar a un grupo de águilas y una de ellas le desafió y le dijo vuela, vuela alto. Es cuando abrió sus alas y empezó a ser lo posible hasta lo imposible y pudo volar. Si se hubiera quedado en su gallinero se hubiera creído que era pollo cuando se dio cuenta que era una gran águila que se remontaba a las alturas.

Un día dos zapateros lo contrataron desde Inglaterra para vender zapatos en África. Al cabo de un mes uno de los vendedores se quejó y dijo que los nativos estaban descalzos y no necesitaban zapatos porque estaban acostumbrados. El otro vendedor de zapatos al mismo mes se contentó y pidió más zapatos porque los nativos estaban descalzos y necesitaban zapatos no estaban acostumbrados. Todo es como cada quien lo quiera ver. Así es la creatividad y la oportunidad, siempre van juntas y ambas son indestructibles.

Algo así sucede de algo inesperado y a su vez es sorprendente. Se cuenta que en la Segunda Guerra Mundial, Japón quedó en ruina cuando fueron atacados por dos bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki. La economía estaba en suelo, caos y miseria. Dos japoneses se les ocurrió inventar una calentadora de arroz y lograron un éxito hasta que un día estalló la calentadora y se quemó todo su esfuerzo y su éxito se vino abajo quedando en la nada. De lo poco que quedó había unos circuitos y uno de ellos inventó una radio y después un televisor etc., hoy en día de la nada del caos de lo negativo, nació esa famosa marca Sony. Quien no sabe de esa marca comercial que le ha dado la vuelta al mundo.

Esos dos nipones no se detuvieron a quejarse sino que dieron paso a la creatividad y la oportunidad en medio de la nada. Todo es como se nos presenta los desafíos. Hoy en día sus descendientes dan gracias por todo lo supuestamente malo que les pasó a los inventores de Sony.

Seamos creativos. Aprovechemos las oportunidades. 
                        
En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN


Maracaibo, Venezuela.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

“EL AFÁN Y EL CONSUMISMO”

 
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Todos de alguna manera hemos caído en estado afanoso o ansioso en la vida. Más aun, cuando en estos días de diciembre la mente se llena de la propaganda y la tradición para festejar en familia, en grupo social o cultural. El comercio lanza su consumismo y las vitrinas llenas de cosas apetecen el buen gusto de cada quien, y en la medida de lo razonable es bueno compartir juntos de esos buenos momentos en la vida en sana paz y solidaridad. Sea cual sea la fiesta que nos lleva a sonreír, alegrarnos y por qué no sentirse bien. Un consumo razonable es saludable en la sociedad. Lo malo es que se convierta en una sociedad de consumo.

Sin embargo, son los más necesitados los castigados socialmente por no tener en la vida lo suficiente. Es al pobre de estas fiestas que les crujen el estómago de hambre, y ven que sus vidas están colmada de calamidades y desesperanza. Al no tener qué comer y qué vestir y no darles los regalos a los pequeños desde luego viene el AFAN y la como un peso aplastador.

“Los niños pobres preguntan: ¿Dónde están los regalos de navidad? Los padres pobres responden: el dinero no alcanzó, no tuvimos dinero. Las cosas están demasiado caras con precios homicidas. En su letanía, se desconsuelan sabiendo que lo que llaman Navidad o Noche buena no fueron buenas para con ellos. Esta es la razón de sus fueros y empieza el martirio de la falsa “feliz afanidad”.

La navidad moderna se divide en dos toletes: Los que tienen y los que no tienen. Esa es la marca que la cultura dominante le ha etiquetado. Y es en navidad cuando los dos toletes se anteponen el uno del otro. A todas luces es un juego injusto donde el que tiene le gana al que no tiene. No se trata que tener y gozar sanamente sea malo, nada lejos de ese pensar. Se trata que la sociedad de consumo o el feliz consumismo ha dividido la sociedad actual.

La cuestión no está tanto si se tiene o no se tiene, esa no es la reflexión, se trata que el ser humano vale no por lo que tenga o no tenga, se trata que somos más de lo que poseemos. Primero soy, segundo hago, tercero tengo y cuarto comparto. En ese orden de ideas para meditar y reflexionar en toda magnanimidad.

Seamos agradecidos a Dios, a la vida por todo y en todo lo que hemos tenido que pasar, sea bueno, o sea malo. Tengamos o no tengamos. Ser agradecidos nos libera de la carga, de las preocupaciones y sin sabores de tantas cosas que pasan y que muchas veces no tiene ninguna explicación. Ser agradecidos nos vitaliza y renueva las fuerzas, las esperanzas, la fe, el amor para seguir adelante en el camino. El ser agradecido es la mejor manera de pedir.
 
Jesús, el hijo del hombre, vio y detectó este mal de afanarse y lo narró de la siguiente manera en Lucas capítulo 12: 22-31 (RVR 1960). Veamos.

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No vale más la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane añadir a su estatura un codo?

Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿No hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio afán.

En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

19/12/2017

Maracaibo, Venezuela.


domingo, 17 de diciembre de 2017

LOS ALTOS PRECIOS EXPLOTAN A LOS POBRES

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La historia de la humanidad está plagada de episodios de hambre por los altos precios, las guerras, la desigualdad y un sinfín de males. Esa ha sido la historia de los imperios, reinos y democracias. Si quieres disminuir a un pueblo o nación especula con sus precios.
  
En la Biblia encontramos varios casos –muy poco difundidos- sobre los altos precios sobre todo en los alimentos. Me refiero al Libro profético de Amos capítulo 8: 4,5 y 6 respectivamente. La claridad y actualidad de la lectura bíblica es impresionante al día de hoy. El profeta denunció el atropello y la desfachatez de los especuladores de oficio. Veamos.

“Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos, y arruináis a los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaños la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo?...”

Esa práctica de alzar los precios ya se veía en los día del profeta Amos. El profeta denunció con mucha claridad la bajeza de los explotadores y arruinadores de los pobres y necesitados. Estaban pendientes que algo pasara para tener una excusa perfecta y aumentar de la noche para la mañana. Ya tenían una astucia y audacia para que de cualquier situación no vacilaban de darles el zarpazo y la puñalada a los pobres de su pueblo. Eran inmisericordes, se sentía arrogante y con un grado de superioridad. De eso se trata como verdad oculta pero verdadera. Detrás de su alza indiscriminada estaba el odio y el desprecio a los que consideraban inferiores a ellos.

Se sentían merecedores de todo y con el alza de precios controlar a los demás para manipularlos con hambre y sin ningún tipo de reparo. Jamás se acordaban de los pobres con rebajarle los precios, jamás les llevaron una canasta de nada por solidaridad a los marginados de siempre, jamás los consideraron sus hermanos en medio de todo.

La avaricia rompe el saco de los especuladores y manipuladores de los que se encargan de aumentar desconsideradamente al que realmente no puede comprar a precios escandalosos. Ya no se trata de una fórmula de la oferta y la demanda del capital, o un equilibrio de la microeconomía o macroeconomía según los expertos. Se trata ya de un crimen de lesa humanidad. A la cárcel deberían de ir el que especule con cifras de hasta 6 dígitos o más para comprar alimentos.

A esa medida de alza sin ninguna consideración romperá el saco de los avariciosos compulsivos. Al seguir aumentando por semana, por día y hasta por hora todo lo que vendan no se podrá comprar como tal; si en tal caso había 10 personas que usualmente compraban, llegará a tener solo 1 persona que les podrá comprar, hasta que esa persona no podrá comprar. Eso perjudica la balanza, el equilibrio, la medida de las posibilidades. No habrá ni comprador, ni vendedor porque ambos se destruirán mutuamente.

Los grandes empresarios saben cómo engañar a los comercializadores haciéndoles ver que también ellos pueden competir y hacerse rico de la noche a la mañana por arte de magia de alzar a cada rato y a toda hora los precios a sus antojos. A la postre, los empresarios tienen reservas incontables y los pequeños y medianos comercializadores se las verán muy mal cuando vean lo que les viene.

Esos precios no ayudan a nadie porque nadie los podrá comprar. A esos costos los pobres no podrán comprar, ni la clase media los podrá soportar, ni los ricos que se creen súper poderosos podrá disimular porque por mucho poder que pueda tener les vendrá una contracción económica que los llevará a la ruina. Se necesita tener una economía sana que respete la regla de juego de manera limpia. Las autoridades deben tomar carta seria y urgente en el asunto por la sana convivencia y bienestar de todos. La indiferencia y dejadez no es bueno. Se debe actuar ya sin titubear.

No quiero cerrar con la desesperanza. Todo lo contrario es necesario abrir los brazos a lo bueno, a lo agradable a lo digno. Todavía sale el sol para todos y todas en la tierra. Creo en el Dios de los milagros y de un Padre que nos cuida y ama y sustenta a todos, en todo y por todo. Sobre todo debemos ser agradecidos al don de la vida en la tierra de los vivientes.

En Habacuc 3: 17-18 el profeta también en medio de la calamidad y desesperanza resaltó el anuncio siguiente:

“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, Y aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;

Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación…”

En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

17/12/2017


Maracaibo, Venezuela.