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jueves, 29 de agosto de 2013

A 50 años de I have dream de Martin Luther King




    

      Hace cincuenta años se pronunció uno de los discursos reveladores de profética apreciación y concreción, declarado el 28 de agosto de 1963 delante del monumento de Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200.000 personas en pro de los derechos civiles para los negros (afro descendientes) en los EEUU de Norte América. Veamos.

     “Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

       Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

     Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

       Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

    También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

   Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

   1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

   Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"

   Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

   Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

   Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

   Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

   Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
   Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

   Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

   Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

   ¡Hoy tengo un sueño!

   Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

   ¡Hoy tengo un sueño!

   Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

   Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

   Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

   Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Qué repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Qué repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Qué repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Qué repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Qué repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Qué repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Qué repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

   Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”[1]


     Como todos los años, hemos querido reconocer el legado histórico del líder de color de la emancipación negra, a Martin Luther King, pastor bautista que supo leer los signos de su tiempo en la lucha por la liberación del odio y desprecio de razas y color. Su famosas frases, “Yo tengo un sueño” ha perdurado en el tiempo, cargado de esperanzas en medio de tanta discriminación de los antivalores de la cultura dominante occidental.  
    A todos los que han sido perseguidos y perseguidas por ser diferentes va dirigido este mensaje inmortal de uno de los más destacados luchador mártir de nuestros días.
  

En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

FUNDACIÓN MISIONERA OBREGÓN




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2013-08-28  horas: 11pm. San Francisco, Venezuela





[1] http://www.marxists.org/espanol/king/1963/agosto28.htm

domingo, 11 de agosto de 2013

La Mujer y el Dragón: Un Apocalíptico Consuetudinario.




   El pasaje bíblico de apocalipsis al que nos referimos es al capítulo doce y trece respectivamente del también llamado Revelaciones. Las imágenes simbólicas están llenas de enigmático acontecer, que por su puesto, fue cargado de miedo y terror para desvirtuar posiblemente su significado tanto del pasado como del presente. Ésta historia no ha cambiado mucho en los actuales momentos en la América Latina y los países del sur del mundo, donde, por supuesto, son los países pobres donde existen las riquezas que se llevan otros que están más arriba, si lo miras como nos dieron a entender con los mapas.

     A continuación daremos un vistazo de la narrativa apocalíptica vista desde una analogía que es digno de apreciar y comprender en nuestro contexto de desigualdad social y exclusión. No es nuestra intención hablar del texto revelativo de imágenes cargada sensacionalismo a doctrinario de huecas interpretaciones o de show mediáticos, ni nada parecido. Veamos. 
  
      Dios toma partido a favor de la vida amenazada (12:1-6) comienza el itinerario. La primera visión es de lucha. En un lado, una mujer embarazada que grita con dolores de parto (12:1-2). En el otro lado, un dragón de fuego, “la serpiente antigua” (12:3,4). Esta lucha fue anunciada en el paraíso terrenal. Allá se profetizó: la victoria será de la mujer y de su descendencia; la serpiente tendrá la cabeza aplastada (Génesis 3:15).

      La mujer que grita con dolores de parto (12:2) es Eva, la primera mujer. Es la humanidad, todos nosotros, en cuanto luchamos por defender la vida contra la amenaza constante de muerte. Es el pueblo de Dios que lucha para que nazca la vida nueva. ¡Es María, la madre de Jesús!

      El dragón es la “antigua serpiente, que el diablo, Satanás” (12:9). Es el poder del mal y de la muerte. El se coloca delante de la mujer para devorar al niño tan pronto nazca (12:4). Lucha desigual. Esta es la situación de la humanidad hasta hoy. La vida ya nace amenazada por la muerte. La vida pierde ante la muerte.

     Dios toma partido. Defiende al niño (12:5), defiende a la mujer (12:6). El niño nace y es arrebatado al lado de Dios (12:5). El niño es Jesús. El nace, vive, muere, resucita sube al cielo y recibe de Dios el poder para “regir sobre las naciones con mano de hierro” (12:5). La mujer es también liberada de la amenaza del dragón y huye al desierto (12:6). Es el pueblo de Dios que sale de Egipto al desierto (12:6). ¡Es la Iglesia que acaba de nacer!

     ¡Dios venció al dragón! La resurrección de Jesús es el nuevo comienzo. La lucha entre la mujer y el dragón ya está decidida. La historia que sigue después es sólo la consecuencia de la victoria ya alcanzada. En su segundo itinerario, Juan va a levantar el velo. Va a ayudar al pueblo a ver la victoria de Dios presente en los acontecimientos del camino.

     El dragón es expulsado del cielo y baja a la tierra (12:7-12). De acuerdo con el pensamiento de aquel tiempo, Satanás, el dragón, era el “acusador de los hermanos” (12:10), la mano dura. El vivía junto a Dios para informarle sobre los pecados y a las flaquezas de los hombres (Job 1:6-12; 2:3-7). Pero Jesús venció y expió los pecados (Colosenses 2: 13-15). La fe en Jesús y la entrega de la propia vida son más fuertes que el pecado que nos acusa (12:11). Por eso, no hay más necesidad de un dedo acusador. El dragón pierde su empleo. Ya no hay más lugar para él en el cielo (12:8). ¡Afuera con él! Y, en una gran batalla conducida por el arcángel Miguel (12:7), el dragón es expulsado del cielo (12:9). “¡Ay de ustedes, tierras y mares, porque el diablo ha bajado a ustedes, temblando de furor al saber que sus días están contados!” (12:12). Estamos en el inicio de la Iglesia. ¡El comienzo de las persecuciones!...[1]

     Ésta ha sido una simbología que hemos querido retomar para la aplicación contextual de las luchas encarnizadas que llevan los pobres y desposeídos en nuestros días. La tipología es consuetudinaria para los que libramos las batallas por un mejor futuro sobre la tierra, como esa mujer que protege a su hijo, es el mensaje cristiano a favor de la esperanza de que todos seamos Jesús en su ejemplo y practica. La apocalíptica des oculta la lucha de Cristo/Mesías.  


En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

FUNDACIÓN MISIONERA OBREGÓN




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2013-08-11 horas: 11pm. San Francisco, Venezuela

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[1] [1] Lectura tomada en: http://mercaba.org/Mesters/apocalipsis_san_juan_3.htm







martes, 16 de julio de 2013

La Codicia es Tiranía del Ego…





     La causa de casi todos los males que aquejan a la humanidad esta atornillada por la acumulación de la codicia. Desde que el hombre—mujer pudo dominar con egocentrismo a sus semejantes, la humanidad jamás ha sido feliz equitativamente. Es por ello que nos encontramos con las desigualdades de la clasificación de estratos sociales, donde los poderosos tienen todas las de ganar y los débiles de perder. Esto nos lleva a pensar, si hay pobres, es porque hay ricos. Así de tajante.

     El mundo tiene más de siete mil millones de personas y más de un mil millones pasan hambre extrema…Ese cuadro tan horrible se debe a una enfermedad del alma que se llama codicia. No es una cosa nueva. La codicia no vamos a decir que empieza con la humanidad. Pero empieza hace 10 u 8 mil años con la revolución neolítica cuando se inventa la agricultura y por primera vez el hombre tiene excedentes. Produce más de lo que necesita. Entonces tiene la necesidad de aprovechar eso para aumentar lo que tiene. Esa enfermedad del alma yo la llamo muchas veces el sida del alma porque está amenazando, incluso, con la extinción de la especie humana.[1] Afirmó Miguel D´ Escoto, Ex Presidente de las Naciones Unidas.

     La historia de la humanidad está caracterizada por esta tragedia de desenfreno por conseguir cosas a cuesta de lo que sea y como sea, no importando nada por tan solo conseguirlo. A esto se llama desenfreno o caos. La tierra puede darnos de comer a todas sus criaturas con un debido cuidado y producción. No se puede pensar que tan sólo unos pocos coman y los demás no coman. Esto es codicia. La cultura occidental acuñó estos malvados valores para acumular y despilfarrar. Esto no es aceptable.

     Muchos comentaristas han dicho. <<Sabemos lo que tenemos que hacer, pero nos falta la voluntad para hacerlo>>. ¿Por qué? Porque parece que no somos capaces de dejar a un lado nuestros intereses egoístas y cortos de miras, nuestro individualismo.

     Quienes tienen más de lo que necesitan han de apretarse el cinturón y reducir el nivel de vida. Todos necesitamos renunciar a la idea del crecimiento económico ilimitado. Pero el individualismo y el egoísmo grupal no nos permiten hacerlo. Cualquier político que proponga algo que se asemeje remotamente a esto, sencillamente no obtendrá los votos de la mayoría de los electores. Nos falta voluntad política para hacer lo que es necesario, porque la mayoría de las personas no son capaces de ir más allá de sus egos en una medida suficiente para considerar las necesidades de los otros, y en especial las necesidades de las generaciones futuras. El Ego no quiere saber. Así, se niega el problema y se impide que se conozca. Es evidente que esto constituye el suicidio de la raza humana.

     No es cuestión culpar de nuestros problemas a todas las personas egoístas del mundo. No es apropiado lanzar acusaciones o condenas, ni desencadenar una caza de brujas o ponerse a buscar un chivo expiatorio. Es cuestión de reconocer que no podemos seguir adelante sin afrontar el problema del ego desenfrenado; lo cual nos exige examinar detenidamente también nuestro ego.

     Hay muchos activistas valientes que no ahorran ningún esfuerzo para que la gente tome conciencia y para movilizar a las personas con el fin de salvar la Tierra. También es cada vez mayor el número de los maestros espirituales que trabajan intensamente para liberar a las personas de la tiranía del ego. Ciertamente, tiene razón Joanna Macy cuando dice: <<En nuestro mundo está sucediendo algo importante que no se va a publicar en los periódicos. Pienso que es el fenómeno más fascinante y esperanzador de nuestro tiempo, y es una de las razones por la que soy tan feliz de vivir actualmente. Me refiero a lo que está sucediendo con la noción del yo>>. Psicólogos, filósofos, sociólogos, escritores espirituales y místicos de diferentes tradiciones religiosas están estudiando las consecuencias destructivas del egoísmo y las prácticas -nuevas y antiguas- que podrían permitirnos superar nuestro narcisismo. Muchos de esos estudios están centrados en el ego…[2]  Aseguró Albert Nolan eminente escritor africano.

   ¿Qué vamos hacer con nuestro egocentrismo? ¿Cómo sanarnos de esta enfermedad del yo—codicia? ¿Seremos capaces de razonar en frente a la destrucción de quererlo todo? ¿Podremos compartir los unos a los otros sin distinciones y mezquindades?   


 En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

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2013-07-16 horas: 10pm. San Francisco, Venezuela.
         

[1] Miguel D´ Escoto entrevistado por el PSUV. Google
[2] Albert Nolan. Jesús Hoy. Una Espiritualidad de Libertad Radical.
Editorial Terrae Santander, 2007
Gracias a Dios volvemos a escribir. Pedimos disculpas por no haber publicado más Reflexiones en casi durante un mes. A veces es necesario reflexionar en las reflexiones o algo así, para eso se debe pasar un tiempo y refinar o reafirmar nuestra consideraciones al respecto. Estas Reflexiones son para invitar a pensar de una manera critica en la esferas de la realidad actual y contractual, desde una perspectiva liberadora de la conciencia para la toda la humanidad. Shalom

El Autor..

lunes, 17 de junio de 2013

El Caballo Negro del Apocalípsis: “El Hambre”…




     Son muchas las explicaciones que saturaron las mentes de los seres humanos desde tiempos apocalípticos. Nos encontramos con una serie de similitudes en el mundo antiguo cuando el Imperio Romano dominaba todo el mar mediterráneo en los tiempos de Jesús hasta el Juan de Patmos, y aun muchísimo después sus prácticas han sido perfeccionadas en los tiempos hasta nuestros días, por el imperialismo continuado desde hace más de Dos Mil años. Es decir, nada es nuevo, siempre ha sido.

     “El Imperio Romano fue el primero en dominar todo el mundo Mediterráneo, desde Inglaterra (y las costas occidentales de Europa) hasta el mar caspio y las fronteras de los partos. La historia humana [del mundo antiguo] jamás había visto un bloque económico y comercial tan inmenso, ni ciudad alguna [de los tiempos apocalípticos] había cosechado los beneficios materiales del imperialismo como lo hizo Roma.

     El botín de los triunfos militares, las valiosas obras de arte de Grecia, Egipto y otros países conquistados, y los constantes tributos de las colonias y provincias, tanto en dinero como en productos, todos fluían hacia Roma para llenar de riqueza y lujo a la ciudad capital. Floreció un amplísimo comercio, también en beneficio de la Urbe (y las minorías privilegiadas del Orbe). El Talmud [Literatura Judía] conserva un dicho popular: al mundo bajaron diez medidas de riquezas, y Roma se quedó con nueve[…].
     El tercer caballo [de Apocalipsis], es de color negro, es obviamente de carácter económico. Su jinete lleva una balanza, símbolo de la vida comercial. Según el Antiguo Testamento, el vender pan por peso, significaba gran escasez y el correspondiente racionamiento. Después una voz anuncia los precios, y son precios de espanto: Un quénice de trigo por un denario, y tres quénices de cebada por un denario (Apoc.6:6)

     La voz procede de en medio de los cuatros seres vivientes (el orden creado de la vida consciente); no parece ser ni un ángel ni uno de los cuatro seres vivientes. Se deja intencionalmente ambiguo; pero parece representar algo así como la voz del comercio, una personificación de las fuerzas económicas. El denario era el sueldo del jornalero por un día de trabajo, y el quénice equivalía a 1,079 litros [un cuadragésimo octavo 1,081 aprox.], siendo la ración diaria de trigo para una sola persona. Cicerón nos informa que normalmente el denario compraba doce quénices de trigo y 24 de cebada (In Verrem, 3.81). Así, el precio del trigo marcaba un aumento de 1.100% y el de cebada, alimento de animales (1R.4:28) y de las clases pobres (Rt.2:17; Ezq. 4:9) de 700%.
     El tercer caballo corre a galope, y su galopante inflación afecta, desde luego, precisamente a los alimentos indispensables para la sobrevivencia de los de abajo. [A los pobres explotados por el Imperio]…
     El tercer caballo es claramente una protesta enérgica contra el comercio internacional explotativo. Mientras el pueblo muere de hambre por falta de trigo y cebada, los latifundistas cultivan uvas y aceitunas para la explotación lucrativa. Mientras falta la alimentación mínima del jornalero, abundan los lujos para los terratenientes de Asia Menor y los privilegiados de la ciudad capital" [Imperial].[1]
     Hoy como ayer, padecemos las mismas medidas de dominación por los alimentos. Ayer fue el Imperio Romano, hoy son una serie de implicaciones que obedecen a la dominación Mass Imperial. No es que el planeta tierra no produzca alimentos, el problema es la distribución de los alimentos a cargo del comercio tras nacional. Nos informan que ya las grandes trasnacionales están comprando los alimentos hasta más del año 2025. Como medida los ricos acumuladores están pensando que los pobres coman insectos, bichos y cualquier rastrero como medida para frenar el hambre, lo que ellos no dicen es para que puedan quedarse con el resto de los alimentos. De confirmarse estos espeluznantes anuncios nos queda pensar y actuar antes de que provoquen la debacle mundial, acusando desde luego a los países del tercer mundo y su empeño de garantizar el pan para el hambre del hombre, la mujer, el niño y la niña, para todos los necesitados. ¿Qué vamos a esperar?

     La FAO organismo de ONU, dio un reconocimiento hace poco al esfuerzo iniciado desde hace 14 años a Venezuela por haber establecido una alternativa de producción y distribución de alimentos a precios subsidiados al pueblo [2], este hecho importante es por una serie de políticas públicas de tiempos de Revolución. Al mismo tiempo, este País al norte de Suramericana, esta siendo asediado en una guerra de desabastecimiento y contrabando de los productos básicos por parte del empresaria-do opositor, que al saber que tal reconocimiento es dado, deja galopar el caballo del hambre cual signo apocalíptico, logrando desasosiego, disconformidad y miedo en la población. Claro esta que la culpa es de otro, del pueblo, del gobierno progresista, hasta de cualquiera que ellos acusen, menos de sus manos especulativas y depredadoras. Su campaña de descrédito da resultados en una parte sensible de la población haciéndose eco de los rumores y patraña empresarial--politiquera. Éstos señorees sirven a los fines MassImperial cómo en el Apocalípsis se denuncia contra el Imperio Romano de entonces.      

                                                               En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

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2013-05-16 horas: 11:38pm. San Francisco, Venezuela.





[1] Juan Stam. El Apocalipsis y el Imperialismo Romano. 1979. Google Chrome
[2] Fuente: Correo de Orinoco.

miércoles, 5 de junio de 2013

La Comunicación de Bienes…



      La comunidad de bienes está basada en el Libro de los Hechos de los Apóstoles como una experiencia de la naciente Comunidad  mesiánica y cristiana en los capítulos 2 y 4 respectivamente. La conjunción de esta práctica donde todo era de todos, cuando nadie era más que los demás, ni menos que nadie, es una expresión bíblica histórica del pueblo hebreo en el desierto, bajo la Alianza del Sinaí que encontramos como primeras lecturas articuladas.

     La semana pasada estuvimos compartiendo un taller—seminario con relación a la Iglesia como Comunidad de Bienes, en una Comunidad Cristiana de la Iglesia Génesis de la localidad. Donde el grupo pudo interactuar y modelar por medio de actividades de la enseñanza—aprendizaje lo significativo de ser parte de la Comunidad de Bienes, es decir, que la Iglesia no es solamente una comunidad espiritual – y lo es – sino una comunidad donde se dona y reparte al mismo tiempo de manera equitativa. Para que a nadie le sobre, ni a nadie le falte. 

     “La comprensión teológico—pastoral de esta realidad de fe está fundada en los textos del Nuevo Testamento que hablan de la comunión y de la comunidad, especialmente en aquellos del Libro de los Hechos que describen la situación de la comunidad y la práctica en este campo y aquellos otros de (San) Pablo que aplican la teología de la comunión a la práctica del compartir los bienes.

     En las descripciones sumarias de la primitiva comunidad, entre otros gestos y expresiones de su comunión, Hechos nos habla también de la comunicación de bienes en que se practicaba. Este <<comunismo religioso basado en el amor>> era consecuencia del amor cristiano, y tenía como presupuesto indiscutido la voluntariedad y libertad del don y de la ayuda al necesitado. En todo caso no hay que concebir esta experiencia a partir de categorías económicas o de ordenamiento y reforma social prioritariamente. Sin embargo, no podemos al mismo tiempo pasar por alto la injusta condición social en que la iglesia estaba atravesando, aunque no se hacía dicha comunicación sino por amor al prójimo –

     Se ha de entender en línea consecuente con la predicación de Jesús sobre la confianza de la providencia del Padre (Mt. 6,25-34) y como lógica continuación de la vida en común que Jesús ya estableció y realizó con sus discípulos (Lc. 8, 1-3; Jn 12, 4ss; 13, 29). El hecho que se considere algo extraordinario el gesto de Bernabé (Hech. 4,36), y Ananías y Safira (Hech. 5, 1ss) demuestra que la comunidad de bienes no era un fenómeno general en el modo palestinenses. Lucas ha generalizado a partir de unos pocos casos particulares, pretende sólo subrayar el amor que reinaba en la comunidad.

     La Koinonia de Hechos 2, 42 puede entenderse como un componente de la vida de servicio al Señor, que exige igualmente participación <<en la enseñanza de los apóstoles, en la fracción del pan y en la oración común>>. En los textos de Hechos por Koinonia habría que entender <<comunión>> o <<comunidad litúrgica>>. Este término que expresa una realidad nueva y autónoma. Designa la <<unanimidad y la concordia operadas por la acción del Espíritu>> (DTNT, s.v. solidaridad).

     Los Hechos de los apóstoles lo expresaron idealizando la situación de la primitiva comunidad, <<partían el pan>>, <<todo lo tenían en común>> (Hechos 2, 44), <<nadie llamaba suyo a sus bienes, sino que todo lo tenían en común>> (4, 32), etc. Y todo ello a favor de los más pobres. Lo que tenían en común lo repartían <<según la necesidad de cada uno>> (Hech. 2, 45). <<No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que tenían campos o casas los vendían, y traían el importe de la venta y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según sus necesidades>> (Hech. 4, 34-35). En el fondo de este material dice que no se puede tener una sola alma, sino se comparten también los bienes.[1]

¿Cuánta falta hace que volvamos a ser verdaderos cristianos?

                                                                                


                                                                En esto pensad.

JAIRO OBREGÓN

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                                      2013-05-02 horas: 1pm. San Francisco, Venezuela




[1] Gabriel Castro. Comunicación de Bienes. Google Chrome